Ajustes tributarios y servicios públicos

Jorge Tabeira

Jorge Tabeira

, Sindicales

Se viene el impuestazo (todos a zafar)

Sobre los aumentos a la carga impositiva a través del IRPF se ha escrito y hablado mucho. No vamos a  abundar sobre ese tópico-. Además a estas horas hay gestiones políticas (Partido de Gobierno, oposición política, Sindicatos, Central Obrera y lobbystas empresariales) de las cuales seguramente van a resultar cambios en la aplicación de aquellos incrementos.

A la hora de ajustar, enemigo público: el Estado

Queremos referir y ayudar a la reflexión en un tema que, recurrentemente, se pone en el tapete cuando las crisis golpean las puertas de las sociedades.

“Bajen el costo del Estado por favor!” era un slogan que rezaba en calcos en cristales de autos  hace unos años. Es probable que alguna imprenta genere algún ingreso extra reeditando algo parecido.

En este momento otra vez (y van?) se discute acerca del Estado, sus funciones, sus trabajadores (número y calidad), su eficiencia y, sobre todo su costo. Discusión esta fomentada desde las propias “autoridades estatales” (en este caso “progresistas”) sumándose, claro está, el desafinado coro de la oposición,al poner el  eje de la discusión  en el déficit fiscal (supuestamente originado en un desbalanceo entre ingresos y egresos) que, ahora confiesan, ha llegado al 4% del PBI.

Naturalmente ningún ciudadano (empleado público o privado, empresario o rentista) medianamente informado piensa que es sano para una economía un déficit de tal magnitud.

Pero, acompañado como está de una inflación en alza, el Poder Ejecutivo ajusta nuestro cinturón con dos objetivos: equilibrar en un 1% pasando a un desfase “tolerable” y (no confeso) disminuir la demanda, restringiendo circulante de forma de aplacar los ímpetus inflacionarios.(En este momento nos enteramos que el índice de alza de precios llegó, anualizado, al 11% según cifras oficiales).

Estado: Funciones y costos

En una apretada y muy esquemática síntesis histórica, decimos que los Estados-Naciones surgen como respuesta al poderío de los Señores Feudales medievales: una forma  en que las realezas (casas reales) intentaron la sujeción de sus “súbditos” a su poder. Andado el tiempo surgen los”Estados Liberales” con no poca  lucha y sangre derramada. Lemas como “Libertad, Igualdad, Fraternidad” llegan con  su conceptualidad masificada por doquier. Imperios luchando por mantenerse, colonias peleando por su Independencia, Estados nuevos surgiendo constantemente .

A fines del siglo XIX y principios del XX se perfecciona en Occidente un tipo de Estado Moderno (?) liberal  en lo social y en lo económico, con premisas claras: las libertades individuales y la protección al derecho de propiedad. La Rusia del 17 rompe esta evolución ya que pasa, casi sin transición de una monarquía corrupta y autoritaria al gobierno del Estado por el partido único (PCUS).

En esta materia, en que se mezclan lo jurídico y lo político, hay innumerables posiciones doctrinarias. En este tipo de Estados del que Uruguay forma parte (y hasta que no transitemos a algo mejor (?) nos parece acertado el criterio de León Duguit: la noción de servicio público ES el fundamento y límite del Estado.

En otras palabras: sostenemos que la justificación última del aparato estatal es el aseguramiento de las funciones básicas y servicios públicos, como forma de tender a una sociedad más justa y solidaria, asegurando a todos los ciudadanos el goce de los derechos.

En este sentido decimos: es entendible que en momentos de angustia por el  advenimiento de aumentos de impuestos, tarifas y precios, y con el fantasma de la desocupación rondando cada familia, nos preocupemos por el qué, cuánto y como se gasta en el Estado.

Pero estas angustias no deben, no pueden, hacer perder de vista que con el recorte de gasto estatal, con el freno o morigeración de ingreso de funcionarios públicos, los servicios que presta el Estado caen en calidad. Después viene lo de siempre: el Estado funciona mal, hay que privatizar, tercerizar, achicar más.

A nuestro entender las funciones y servicios públicos se deben fortalecer. Si hay problemas de gestión las responsables son las autoridades  respectivas: los trabajadores no gestionamos: a lo sumo en algunos ámbitos somos un voto más. Fortalecerlos significa que cuando un ciudadano necesite ese servicio lo atienda adecuadamente: que no exista carencia de personal, que no hayan problemas de infraestructura y que existan los insumos suficientes.

Después, garantizado ese mínimo sí los trabajadores públicos estamos sujetos al control de la autoridad y la ciudadanía. Paradójicamente, muchas veces quienes critican el costo del Estado, son los que menos  necesitan su amparo: quienes tienen recursos para enviar a sus hijos a colegios privados, quienes se asisten en sistemas e salud que ni siquiera son mutuales, que rodean sus casas de sistemas de seguridad, con vigilancia privada. Aquellos que realmente necesitan los servicios estatales no pueden caer en la trampa de creerles a los agoreros del Estado chico”. Sí deben (debemos) exigir a los responsables de gestionar que los aportes sean bien administrados y se brinde la mejor calidad posible.

Vivir en sociedad, y ésta estar organizada en un Estado, solo tiene sentido si las grandes mayorías tienen asegurado sus derechos: esto solo es posible con un Estado fuerte, con recursos bien utilizados pero suficientes para garantizar las mejores condiciones de vida a esas mayorías que no pueden comprarlo todo.

Más aún: habemos muchos que pensamos que el Estado debería ser el único prestador en otros servicios que la Defensa, la Seguridad Interior y la Justicia: Educación, Salud y Vivienda deberían ser estatales: nos proponemos trabajar en el futuro en pro de ello. En el mientras tanto nos aseguraremos como trabajadores que esas funciones no sigan decayendo.

Pensar, hacer reflexionar y luchar por ello es la historia de la clases y nuestro futuro accionar.