LOS FUNCIONARIOS QUEREMOS SABER/ Bloque I: Acoso laboral y políticas de género

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El lunes 24 y el martes 25 de setiembre AFFUR realizó en su local gremial una actividad denominada “Los funcionarios queremos saber” en la que entrevistamos a los candidatos a ocupar el rectorado durante los próximos cuatro años: el actual Rector de la Udelar, Prof. Roberto Markarian y el ex-Decano de la Facultad de Ciencias Económicas y de Administración (FCEA), Prof. Rodrigo Arim.


Agradecemos a ambos candidatos que hayan aceptado la invitación de nuestro sindicato y que hayan participado en esta actividad. Nos interesa que conozcan la perspectiva de los no-docentes de la universidad, algunas de las valoraciones que hacemos sobre el último período y las inquietudes que tenemos hacia el futuro.

 

Iremos publicando las entrevistas en bloques de preguntas. A continuación detallamos las dos primeras y resumimos las respuestas desarrolladas por los candidatos. Podrán ver las intervenciones completas en el video.

 

1.

La Universidad desde el 2013 tiene un protocolo para tratar situaciones de Acoso y una Comisión Central para aplicarlo y estudiar los casos. En reiteradas oportunidades las autoridades intentaron modificar ese protocolo contra la posición sindical. A su vez diversos servicios implementaron sus propios espacios independientes, para trabajar el tema incluso desde la valoración negativa del espacio Central.

Nuestro sindicato ha reclamado varias veces tanto en el ámbito de la negociación colectiva como en la propia Comisión Central de Prevención y Actuación ante el Acoso y la Discriminación (CPAAD), la necesidad de que se destinen recursos humanos y económicos para el funcionamiento adecuado de esta comisión. Sin un presupuesto y un equipo técnico que pueda dedicar el tiempo necesario al análisis de los casos, termina teniendo un efecto embudo, donde es casi imposible responder adecuadamente ante la acumulación de diversas situaciones que se presentan.

El equipo técnico destinado a trabajar específicamente en este tema hace tiempo no se constituye, se dieron extensiones horarias para profesionales que ya trabajaban en la DUS pero eran insuficientes, tanto la cantidad de profesionales como la cantidad de horas destinadas a esa tarea. Recientemente se hizo un llamado para su conformación con 3 o 4 técnicos y un coordinador y se está a la espera de su instalación.

En este contexto:  ¿Cuáles son las acciones concretas que piensa impulsar para llevar adelante una política institucional de forma sostenida que permita prevenir y combatir el acoso laboral en la Udelar?

El Prof. Markarian prefiere contestar las dos primeras preguntas en bloque

 

El Prof. Arim agradece la invitación de AFFUR. Considera que es sano que la Udelar utilice los ámbitos colectivos y las elecciones de autoridades como una excusa para discutir programáticamente los temas que conciernen en tanto integrantes de la comunidad universitaria.

 

Comparte la valoración política, el diagnóstico del problema y comparte que desde el momento en que la Udelar definió un procedimiento, debió haberlo instrumentado, asignando los recursos del caso. Agrega que se trata de acoso laboral y sexual,  dos dimensiones que conviven, que no son lo mismo, y los protocolos deben funcionar adecuadamente en ambos contextos.

 

Más allá de compartir la valoración política, desde la experiencia en la FCEA entiende que es importante que una parte que esté descentralizada en los servicios. La denuncia y su migración a espacios centrales a veces lleva un tiempo que no es prudencial para atender las situaciones que se dan en los servicios. Cualquier protocolo central debe estar complementado con un protocolo de acción, consistente con las definiciones centrales que opere a nivel de los servicios. En la FCEA se elaboró un protocolo a partir de una denuncia presentada que no es estrictamente consistente con el nivel central, pero porque no esta funcionando.

 

Para Arim hay que protocolizar los informes. Algunos informes que ha visto tienen algunas dificultades normativas.

 

2.

En la Universidad la mayoría del demos son mujeres, tanto las estudiantes, docentes como funcionarias. Hoy la Institución cuenta con una Comisión Abierta de Equidad y Género (CAEG) y varios Servicios con espacios específicos. En general se han dedicado a señalar y conceptualizar situaciones discriminatorias hacia las mujeres. Pese a que esta comisión ha generado estudios, actividades y propuestas, esto no ha producido cambios decisivos en la institución que frenen el acoso hacia las mujeres dentro de la Universidad, se implanten políticas concretas que garanticen el acceso a la educación de las mujeres, en especial las madres.  En la Udelar ni siquiera se cumple en todos los Servicios, la disposición de contar con salas de lactancia en condiciones.

Se llegó incluso a negar el hecho simbólico de cerrar la Udelar para volcarse masivamente a la movilización del 8M, Día Internacional de la Mujer Trabajadora.

En este contexto ¿Qué políticas y medidas piensa impulsar desde rectorado para garantizar el derecho de las mujeres a la educación, así como, un espacio físico y ambiente laboral adecuado para las mujeres trabajadoras de la institución?

Markarian responde las preguntas 1 y 2 juntas.

Ambos temas no son nuevos desde el punto de vista de la humanidad, pero se han tomado decisiones legislativas en la materia desde hace 10 o 15 años por lo que todos los organismos públicos estamos atrasados y hay mucha experimentación en lo que se hace en este sentido.

 

La universidad creó equipos para atender ambos temas que son separados pero tienen lo femenino en común. Después del 2010 las dos comisiones comenzaron a funcionar (CAEG y CPAAD). Las situaciones de acoso son tratadas lentamente y hay que ser autocríticos. Hay centros que están respondiendo por sus propios medios sin cumplir con las pautas centrales intentando acortar los plazos, lo que no parece conveniente. No son temáticas sencillas, no hay experiencia y los procesos son muy variados. En los últimos dos años hemos aumentado las inversiones y la preocupación por estos asuntos que han cobrado mucha importancia recientemente, incluso el nuevo Estatuto Docente lo contempla.

 

Incrementar la inversión en este plano es fundamental. Destinar parte del dinero docente para la Comisión de Equidad de Género, así como destinar fondos de Bienestar Universitario para la CCPAAD, son acciones que se han desarrollado con total normalidad. Siempre trabajando en condiciones de dificultades financieras, porque ¿quién se pone a discutir que es más importante esto que poner limpiadores presupuestados en los nuevos lugares que creamos?

 

Hay cosas que han explotado por las dificultades financieras que tenemos. No es sólo una responsabilidad de las autoridades centrales, sino del demos universitario. La existencia de propuestas aplicables, no solo reivindicaciones, es crucial para gobernar bien y ser ejecutivos.

 

En términos de funcionamiento, la Comisión de Equidad de Género está funcionando normalmente con participación del Rector. Que los servicios estén trabajando bajo los requisitos del Inmujeres parece razonable para un buen comportamiento institucional. Si las pautas estatales son buenas o malas, no le parece adecuado opinar. Salir de los esquemas generales del país parecería de cuidado.

 

Que la universidad esté tan feminizada aumenta la visibilidad del problema, considerando que la estructura social es machista. El 65% son mujeres en la universidad, quizás más. Hoy encontramos una relación 2 a 1 entre mujeres y hombres que era exactamente al revés hace algunos años. Mejorar las pautas y adaptarlas a la legislación nacional correctamente es una obligación de las autoridades actuales, así como invertir lo que sea necesario para que estas cosas salgan bien.

 

Arim considera que en primer lugar hay que reconocer el problema. No se puede negar que la institución tiene dificultades en relación con las mujeres tanto laboral como estudiantil.  Hay ejemplos que tienen que ver con la inserción laboral de las funcionarias docentes y no docentes. Y hay ejemplos que tienen que ver con la situación de las estudiantes que no acceden a un conjunto de derechos básicos. En varios servicios, ante la presencia de un embarazo no se tiene mecanismos habiliten tener un examen diferencial.

 

Tenemos tendencias demasiado federativas que hace que tengamos criterios distintos para atender situaciones similares generando contradicciones en algunos servicios. Si un estudiante está compitiendo representando a uruguay la ley establece la obligación de instrumentar una mesa especial, pero no hay ningún mecanismo para apoyar a las estudiantes que no pueden rendir una prueba en el marco de un embarazo.

 

Para pensar un sistema más integral, es bastante contradictorio que en la Udelar, en la que hay un espacio de bienestar que defendemos todos los universitarios, no se tenga una política relacionada a los cuidados. Le ha pasado de recorrer el interior en los que se autoproveen estos servicios. La Universidad de la República lo único que ha hecho en este sentido es ofrecer un local. En la negociación colectiva del sector privado se están alcanzando convenios en los que las empresas se responsabilizan de proveer servicios de cuidado. La Udelar debe dar el ejemplo en estos temas e incorporarlo como un elemento central.

 

Las salas de lactancia deberían estar generalizadas en los servicios universitarios, no lo están muchas veces porque no hay recursos y otras veces porque se dan señales equívocas a nivel central. En el ordenamiento de los llamados es necesario tener definiciones más específicas y asignar recursos específicamente a esto. A esta altura del partido la Udelar no puede tener espacios de trabajo sin sala de lactancia.