Ciencias Económicas: nueva Mesa, la misma lucha

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Por Elena Regis y Joaquín Cabrera

El pasado miércoles 11 de julio la Asamblea de la Agremiación de Trabajadores de Ciencias Económicas y de Administración (ATCEA) proclamó la nueva integración de su Mesa Ejecutiva y saludó el trabajo realizado por las y los  integrantes de la conformación anterior.

Es de destacar que  nos antecede el ejemplo de un grupo de compañeras y compañeros que trabajaron intensamente por el fortalecimiento de la organización sindical y se enfrentaron con dignidad a los recortes presupuestales promovidos por las autoridades. Capacidad de trabajo, transparencia en las finanzas, compromiso militante, son características que definieron el último período.

Cambian los pies, pero no cambia el camino. Intentaremos mantener los niveles de participación, la independencia política, la firmeza a la hora de defender los derechos de todas las compañeras y compañeros y al mismo tiempo queremos mejorar ciertos aspectos que entendemos indispensables: participar más activamente en el Plenario Federal; fortalecer el diálogo con las secretarías y las comisiones centrales para ejercer nuestra autonomía coherentemente con los objetivos generales de AFFUR; y profundizar el trabajo intergremial y zonal junto a los centros de FIC, FADU y FING.

En este período tenemos dos  objetivos primordiales: la lucha por salario (1) y la defensa de las condiciones de trabajo(2).

(1) En estos días nuestra federación está trabajando hacia la Asamblea General del 1 de agosto, pero además está recorriendo el país, centro por centro, con el objetivo de sensibilizar a la comunidad universitaria, a la población y a los parlamentarios, respecto a la necesidad de que la rendición de cuentas respete los acuerdos de negociación colectiva y se cumpla con los convenios y compromisos asumidos con la educación pública: 6% +1 = COMPROMISO ELECTORAL.

El Gobierno debe reconocer y responder de inmediato ante una UdelaR que ya creció asumiendo que tendría los recursos necesarios para hacerlo, es preciso adecuar los salarios, que están prácticamente congelados desde 2009; reconocer y dar la más amplia difusión de que el 6+1 % atiende necesidades reales concretas: creación de cargos, dedicaciones docentes, el hospital universitario. Pero además del crecimiento presupuestal es necesario que la ejecución del presupuesto se haga con razonabilidad y  justicia, preponderando medrar las condiciones de trabajo y estudio en aquellos lugares con mayor precariedad laboral sin utilizar a los trabajadores como variable de ajuste.

(2) En la Facultad, nos proponemos realizar un relevamiento de condiciones de trabajo como paso inmediato para identificar las situaciones más urgentes. Tenemos presente que en las áreas de Mantenimiento y Servicios Generales las condiciones materiales significan un riesgo para la vida de nuestras compañeras y compañeros por lo que hemos empezado a trabajar en conjunto con el Técnico Prevencionista Gustavo Romero.

La Facultad de Ciencias Económicas y de Administración tiene la peor asignación de funcionarias y funcionarios por cantidad de estudiantes. Esto significa que, además de los riesgos materiales, hay una fuerte sobrecarga de trabajo que se agudiza cada vez más. Parte del trabajo que se realizaba con horas extra, se empieza a concentrar cada vez en menos horas, producto de los recortes imprudentes que se realizan en el servicio. Además de que no se rinde lo mismo sino se gana lo suficiente.

Nos importa y compete exigir que el espacio de Negociación Colectiva funcione como tal, instancia en la que apostamos obtener respuesta a ésta demanda y otras, acorde a una seria valoración de los esfuerzos que se realizan desde los respectivos puestos de trabajo y la organización sindical; los esfuerzos mencionados, los que ya están en marcha y los que se realizarán oportunamente mediante futuras propuestas, en el marco de los diversos temas anteriormente planteados.

Dictan los hechos que el Poder Ejecutivo no ha sabido dar el ejemplo en lo que a Negociación Colectiva refiere, pero apelamos a una transformación de este devenir en el seno de nuestro servicio; una apertura al trabajo serio, reflexivo, que respete nuestros derechos y nuestra dignidad como trabajadoras y trabajadores que impulsan el desarrollo de la Udelar.