Debates de verano / Desafíos frente a un nuevo escenario económico

Prensa y Propaganda

Durante el verano se produjeron varios debates interesantes para pensar la realidad económica, política y cultural de nuestro país. Se trata de polémicas que, publicadas en varios medios de prensa semana a semana, se reprodujeron en las redes sociales generando controversia.

Por la pertinencia política de debatir estos temas, porque significan un aporte para pensar nuestra realidad y porque forman parte de los debates que tiene el movimiento popular, es que creemos necesario promover su lectura.

Esta edición debate sobre los límites de la distribución de la riqueza en un contexto de enlentecimiento del crecimiento económico y cuál debe ser el rol del gobierno frente a este nuevo escenario.


 

Fernando Isabella / 31 de diciembre de 2015 / La Diaria

¿A la izquierda del crecimiento económico?

“Tal vez sea más importante para las fuerzas de izquierda que el crecimiento económico permite aplicar estrategias redistributivas sin tensionar las relaciones sociales hasta niveles que puedan poner en entredicho las alianzas de clase necesarias para la implantación y el impulso de cualquier proyecto de cambio en un contexto de democracia política. Es que la redistribución en un contexto de crecimiento requiere, básicamente, que los ingresos de los más pobres crezcan por encima de los de los más ricos. De esa manera, es posible avanzar aun sin que sectores numéricamente importantes “pierdan” en términos absolutos. Sin embargo, esto es imposible en contextos de caída en los niveles de producción, y las opciones del gobierno se limitan a determinar sobre qué sectores caerá más fuertemente el ajuste, haciendo muy difícil, si no imposible, que sectores importantes tengan mejoras reales. Y si bien esa situación no deja de tener su “épica” en los códigos de la izquierda, lo cierto es que los sectores más desfavorecidos difícilmente encuentren satisfactorio y premien con su voto una situación en la que, si bien sus ingresos caen haciendo cada día más difícil su subsistencia, tengan el “consuelo” de que los ingresos de los ricos caen todavía más.”
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Rodrigo Alonso / 8 de enero de 2016 / Brecha

¿Compromiso por el crecimiento o tomar las riendas de la economía?

“La mayoría social uruguaya, al igual que el resto de la latinoamericana, es rehén de una formación socioeconómica que la tiene como principal variable de ajuste ante los avatares del proceso de acumulación mundial. Por tanto, si no quiere ver cómo comienza a depreciarse su fuerza de trabajo y a descomponerse el tejido económico nacional con el cambio de ciclo, no le queda otra que avanzar sobre el metabolismo del capital, no sólo en materia de redistribución del ingreso y la riqueza sino también en lo que hace al control directo de la producción en áreas clave, y la apropiación de porciones relevantes del excedente económico para ponerlas al servicio de las necesidades sociales y el relanzamiento productivo. No se trata aquí de una cuestión de “épica” izquierdista, la propia formación económica nos pone ante la encrucijada de avanzar en transformaciones profundas o ver con impotencia el desarrollo de un ajuste antipopular y empobrecedor.”

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Fernando Isabella / 14 de enero de 2016 / La Diaria

El hombre que estaba a la izquierda del crecimiento económico

“Hay ejemplos de ajustes con gobiernos con sobradas credenciales izquierdistas, como Syriza, en Grecia, donde hubo un sincero intento de evitar el ajuste retrógrado que le imponía la Unión Europea, pero que fue aplastado por el peso del endeudamiento, la intransigencia europea y -oh, casualidad- la caída de la producción y un desempleo angustiante. O en Venezuela, donde el ajuste, tan o más terrible que en los casos anteriores, se procesa vía inflación. Es que la inflación, a cierto nivel de abstracción, puede interpretarse como la puja de diversos sectores sociales por acceder a cuotas crecientes de un ingreso que no crece. Casi 200% de inflación pulveriza la renta de los sectores de ingresos fijos y afecta a los más vulnerables. En esos casos, no hay control de precios ni “avance sobre el metabolismo del capital” que te salve. En Uruguay tenemos 40 años de experiencia al respecto. Para evitarlo, es fundamental seguir avanzando en el desarrollo de las fuerzas productivas: no entenderlo sí es “arrimar agua al molino del ajuste”.”

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Gabriel Delacoste / 21 de enero de 2016 / La Diaria

El partido que no estaba a la izquierda del capitalismo

El capitalismo necesita crecimiento eterno: nadie invierte si no piensa que le va a volver más de lo que puso. Y la Tierra no soporta crecimiento eterno. Es posible que haya que hacer alianzas tácticas con sectores del capital para hacer viable un proyecto político transformador, pero es importante enmarcarlas estratégicamente para no hacer nuestro el proyecto de éstos. De lo contrario, corremos el riesgo de postergar indefinidamente la construcción de algo nuevo. ¿Hay un umbral de Producto Interno Bruto a partir del cual se pueda empezar a construir el socialismo? ¿Cuál va a ser la señal política de que el crecimiento económico ya no es un juego de suma positiva? ¿Vamos a tener fuerza en ese momento para traicionar nuestras “sólidas alianzas”? El desarrollismo a veces suena como la peor versión del etapismo marxista, sólo que para justificar políticamente lo contrario.

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Rodrigo Alonso / 21 de enero de 2016 / Brecha

A la derecha de la izquierda está el centro, y más acá el capitalismo

¿Qué hay detrás de esa “virtuosidad” económica de los años progresistas que permitió crecer a un promedio de poco más de 5 por ciento al año, aumentar el salario real promedio anual 4,7 por ciento con un acumulado en diez años de 50 por ciento, incluir y contener parte de la población sobrante que había consolidado el neoliberalismo con una combinación de nuevos empleos y políticas sociales, al mismo tiempo que aumentaban las ganancias del empresariado y se remitían sin problemas los dividendos e intereses del capital internacional? En lo fundamental: 1) una fase alta en el flujo de renta de la tierra que recibimos del resto del mundo por la exportación de bienes con fuerte componente primario; 2) la llegada de un fuerte flujo de capital externo empujado por una fase de bajas tasas de interés de los países centrales.

Es natural que quien ha sido el referente político colectivo de ese proceso intente atribuirse este período ascendente como un logro propio “de la gestión”, y sin dudas que existen importantes méritos en este sentido, pero en lo fundamental las determinantes que lo explican no son del orden de las “nuevas reglas de juego” sino en el empuje que le da a un país pequeño y primario-exportador un ciclo de altos precios de las materias primas. Prueba de ello es el nuevo escenario económico que ya se hace presente ante nosotros a caballo de la reversión de los factores 1 y 2 ya señalados.

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Fernando Isabella / 28 de enero de 2016 / La Diaria

Entre el reformismo y la toma del palacio de invierno

La inmensa mayoría de la población en Uruguay, por suerte, no es pobre; tiene cubiertas sus necesidades más básicas y algo más. Esa “clase media”, tiene mucha más que perder que “sus cadenas” parafraseando a Marx. Y no se van a sumar a un proyecto “indefinido e inexplorado” como reconoce Rodrigo. En los países en los que no existe una izquierda con un proyecto amplio y definido esos sectores suelen apoyar a la derecha. El éxito en la disputa por ese electorado hace la diferencia entre una izquierda que accede a porciones relevantes de poder y cambia realmente las condiciones de vida de las mayorías, como ha sucedido aquí, o una izquierda que recita hermosas odas revolucionarias, pero que no cambia la vida de nadie. No busco desacreditar la labor de quienes, como Rodrigo, se aventuran a avanzar en “lo inexplorado”; “en la reflexión postcapitalista”, como él la llama. Lo respeto. Es simplemente que, como militante político y social y como me indigna la “fractura y el antagonismo” y no soy omiso a ellos (como él sugiere) es que pretendo que las urgencias tengan soluciones reales. Si fue posible sacar a más de 600.000 uruguayos de la pobreza, aumentar los salarios un 50% real y el salario mínimo un 230% real y revertir los históricos flujos migratorios del país, creo que eso señala un camino.

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