Después de seis años, los comedores funcionarían simultáneamente

El refrán dice que no hay que vender la piel del oso antes de cazarla. Las autoridades universitarias informaron que el Comedor universitario nº 2, el que está frente al estadio Centenario, de ladrillos rojos, que fuera declarado patrimonio cultural, tendrá su reapertura el lunes 11 de junio.

Hace seis años que se viene dando una “calesita”, con el cierre de algunos de los dos Comedores bajo la argumentación de la ejecución de obras. Arrancamos el mes de junio con la expectativa de ingreso de personal de cocina para cubrir los cargos de aquellos funcionarios que fueron redistribuidos en Bienestar Universitario, que se retiraron o fallecieron. Está en marcha el pedido de cinco nuevos cocineros y auxiliares de servicio.
En caso que el 11 de junio se concrete la reapertura del Comedor universitario nº 2, se habrán cumplido seis años en que los dos Comedores funcionen de manera discontinuada. Pasaron los años y las promesas fueron incumplidas y siempre un Comedor estuvo cerrado. El Consejo Directivo Central (CDC) aprobó la conformación de un grupo de trabajo que acordara un proceso ordenado de restablecimiento de los dos comedores, tanto para que estuvieran operativos, como en solucionar los problemas edilicios y de personal. En ese ámbito, la representación de AFFUR defendió la postura del funcionamiento simultáneo de los dos Comedores, del mejoramiento de las condiciones laborales para los compañeros y compañeras que desempeñan esta tarea, y de servicio para los estudiantes becarios. Es lógica la desconfianza que tenemos en la reapertura.
En cuanto a las obras del entrepiso del Comedor nº 1, intervinieron nuestros prevencionistas para asegurar la integridad física de los trabajadores, ante el apuntalamiento llevado adelante por la Dirección de Arquitectura de la Udelar.
En las reuniones con el Pro Rector de Gestión, Hugo Calabria, se reafirmó la urgencia de concretar la reapertura del Comedor nº 2, por las condiciones laborales en que se encuentran nuestros compañeros y compañeras, de estar hacinados en la cocina y sin la infraestructura necesaria para atender la alimentación de 700 estudiantes, cuando la capacidad del Comedor ronda los 300.
Estamos hablando de un servicio destinado a la atención de hijos de trabajadores, que por su situación de vulnerabilidad económica, tienen dificultades para mantenerse dentro del sistema educativo terciario. Estamos hablando de trabajadores, que cumplen con una tarea que no siempre es reconocida y que por aquello de que “la comida tiene que salir”, se ven afectados en sus derechos de contar con tiempo para proseguir sus estudios, capacitarse o militar sindicalmente.
Hay quienes critican el costo del plato que se brinda a los estudiantes becarios, sin tener en cuenta de que se trata de una prestación social y un servicio de alimentación balanceado, sin ningún tipo de comparación con el aporte que hacen las cantinas privadas tercerizadas. Además, los Comedores no son Comederos, sino un espacio de intercambio entre los estudiantes, que debe ser llenado con propuestas artísticas, culturales, de un espacio de encuentro del ser universitario.