Educación: ¿Para qué?

Es hora de revisar el régimen de exoneraciones impositivas

El debate parlamentario por los recortes a las partidas para la educación trajo a la opinión pública la necesidad de revisar el sistema de exoneraciones impositivas a las empresas que efectúan donaciones a instituciones de carácter social e impositiva.

El coorporativismo que vienen realizando las universidades privadas en las últimas semanas para evitar que en el Parlamento les quiten dicho beneficio, lleva a repensar en la globalidad del tema. En la aplicación de una receta que sirvió cuando el país tuvo viento a favor, que incluyó beneficios para los empresarios que “solidariamente” empezaron a descontar el 83% del impuesto a las ganancias (IRAE) por las donaciones, pero también el provecho a las transnacionales que quedaban exentas de pago de tributos bajo el régimen de las zonas francas.

La pregunta es: ¿Hacia dónde ir? ¿Qué propósito debe tener la política económica en un tiempo donde las papas queman, y donde más y más gente no va a poder ser retenida por el tejido social?

La pulseada que comenzaron a dar las universidades privadas para no perder este privilegio abrieron el juego a revisar la política de exoneraciones y de aportes impositivos. Actualmente hay más de 30 instituciones sociales y educativas, tanto públicas como privadas que están contempladas por la normativa, y que pueden recibir las donaciones de empresas a las que se les aplica la exoneración.

Bien dice el refrán: “No más realista que el rey”. Recientemente, el presidente del Banco Central del Uruguay, Mario Bergara afirmó que habría que revisar los parámetros de exoneraciones impositivas para las empreas que donen a las universidades privadas. Declaró el jerarca del gobierno: “Quizás el régimen hoy esté siendo excesivamente beneficioso para esas donaciones y se puedan equilibrar un poco.”

Durante el año 2015, todas las instituciones sociales y educativas recibieron en total 341 millones de pesos en donaciones bajo la modalidad de exoneración del IRAE a las empresas. De ese monto, la Universidad de la República obtuvo un 9%.

Desde el sector privado hubo críticas de que la Udelar también se beneficiaba de este régimen pero lo que no se dice es que la Universidad de la República debe pagar aporte patronal, cosa que no hacen las universidades privadas. Incluso, el aporte impositivo realizado por la universidad de “todos”, es de los más altos dentro del Estado. Estamos hablando de un aporte patronal del 19,5%.

Este tema, de quitar o disminuir el peso impositivo a la Udelar, está presente como una alternativa para concretar el proyecto de refuncionalización del Hospital de Clínicas.

Una de las aristas a analizar en el tema de las donaciones es el uso que hacen las instituciones de ese dinero. Por un lado, está la intención del empresario que dona: tener beneficios impositivos y redireccionar esos aportes a determinada área de la social, privilegiando al sector privado. Por otra, el uso que hacen las instituciones privadas de ese dinero que reciben. ¿En qué se aplica? El Estado no tiene un control directo sobre el destino de esas donaciones.

Lo que trajo este debate es que algunas de las universidades privadas empezaron a “blanquear” algunos datos. Aseguran que parte de ese dinero recibido va a parar a “becas” de estudiantes. Mayormente, estas instituciones privadas subvencionan parte de la matrícula o de la cuota mensual, parcial o totalmente.

Pero el debate no debe remitirse exclusivamente al tema donaciones. El régimen impositivo de nuestro país contempla a centenares de instituciones de carácter religiosa, deportiva y de otros ámbitos que reciben exoneraciones que el resto de los mortales contribuyentes tenemos que cumplir. En tal caso habría que preguntarse:

¿Qué retorno le aporta a la sociedad, que contraprestaciones hacen?

En los tiempos de crisis es dónde hay que hilar más fino y poner el foco en las prioridades. ¿Pero cuáles deben ser esas prioridades? Obviamente, educación, la principal arma para avanzar hacia la equidad social. Falta mucho, basta con darse una vuelta por nuestros barrios y ver el flagelo de la droga y la marginación; de una sociedad afectada por el consumismo, del pluriempleo y de padres, que corren de un trabajo a otro, sin tiempo para interactuar con sus hijos.

La Universidad de la República paga el 19,5% de aporte patronal. Las universidades privadas 0%

Los uruguayos pagamos $285 millones de las donaciones que hicieron los privados

En 2015, las donaciones por este sistema alcanzaron los 343 millones de pesos, lo que implicó un costo fiscal para el Estado de 285 millones de pesos. Según el proyecto de Rendición de Cuentas, el último año, 35% de estas donaciones fueron destinadas a instituciones de educación terciaria e investigación, 27% fue para instituciones de educación primaria, secundaria y técnico-profesional, 22% se destinó a organismos vinculados a la atención de la salud y 16% a instituciones de apoyo a la niñez y la adolescencia, según consignó el semanario Caras y Caretas.

En total, las cinco universidades privadas que serían excluidas recibieron 44,1 millones de pesos en 2015 de los cuales 36,6 millones fueron aportados por el Estado en concepto de renuncia al cobro de impuestos. Parte de ese dinero se destina a becas. En el caso de la Universidad Católica (UCU), el porcentaje asciende a 40%, al tiempo que en la Universidad de Montevideo ronda el 60%. La Universidad ORT no aportó información, pero según un informe publicado por el diario El Observador, el mayor porcentaje se destina al Centro de Emprendimientos. Según el informe de Caras y Caretas, la UM y la UCU utilizan entre el 40% y el 30% de este dinero para financiar proyectos de investigación, respectivamente.