¿Qué está pasando con la Tecnicatura en Gestión Universitaria?

Manuel Menéndez

Origen de la Tecnicatura en Gestión Universitaria (TGU)

Desde nuestra perspectiva sindical, el origen de la TGU estuvo vinculado a una estrategia de jerarquizar la capacitación de los funcionarios/as no docentes.

En este sentido, y gracias a la experiencia de relacionamiento internacional de AFFUR y UTHC con sindicatos hermanos de la región, tomamos como ejemplo la experiencia de APUBA (Asociación de Personal de la Universidad de Buenos Aires). Este sindicato de trabajadores no docentes de la Universidad de Buenos Aires (UBA) creó un instituto de capacitación (Facultar), gerenciado por el sindicato, que administra la carrera de nivel terciario “Tecnicatura en Administración y Gestión Universitaria” (TAGU).

La idea de impulsar algo similar en Uruguay hizo que AFFUR y UTHC, adaptándose a la realidad de la UDELAR, muy distinta a la de la UBA, negociaran con las autoridades de la UDELAR la creación de lo que luego se concretaría como TGU.

Es así que el 27/10/2009 el Consejo Directivo Central de la UDELAR resuelve aprobar el Plan de Estudios de la TGU y establecer que sus egresados obtendrán el título de “Técnico en Gestión Universitaria”.

Si bien la Bedelía de la TGU quedó radicada en la Facultad de Ciencias Económicas, la TGU se constituyó como una carrera interdisciplinaria, con participación de docentes de varias facultades del área social, como por ejemplo de las facultades de Humanidades y Ciencias de la Educación, Derecho, Ciencias de la Comunicación, Sociales, etc. En el marco de las políticas interdisciplinarias impulsadas por el Rector Rodrigo Arocena, la TGU se constituía desde el modelo de las carreras interfacultades que se estaban promoviendo.

El Plan de Estudios 2009 de la TGU aspiró a fortalecer la capacidad de gestión de la UDELAR profesionalizando a los funcionarios que aspiraran a ocupar cargos de conducción (jefatura o dirección) en la institución. Es decir, en la idea original estaba directamente asociada la TGU a la mejora de la gestión y a la carrera funcionarial.

A diferencia de las políticas obligatorias de capacitación que se aplican en otras dependencias del Estado (como por ejemplo en la Administración Central con la Escuela de Funcionarios Públicos de la Oficina Nacional del Servicio Civil), en la UDELAR no se exigió como requisito obligatorio para poder concursar para Jefe o Director, tener que cursar o aprobar la TGU. Sin embargo las personas supusieron que cursar la TGU iba a significar un mérito importante a la hora de concursar, y con esa expectativa la primera inscripción a la TGU, que se realizó en diciembre de 2009, fue un gran éxito y se inscribieron cerca de 500 funcionarios/as.

El rol de la creación del Instituto de Capacitación y Formación (ICF)

Dentro de las políticas de jerarquización de la capacitación de los funcionarios no docentes que los sindicatos AFFUR y UTHC negociamos en el Rectorado de Arocena, estuvo el cambio de rol de la ex “Unidad de Capacitación de la UDELAR”, que se transformó en el “Instituto de Capacitación y Formación de la UDELAR”.

Pero la idea fue que la transformación no implicara solamente un cambio de nombre, sino un verdadero cambio cualitativo en dos aspectos:

  1. Iba a dejar de ser una “Unidad” para elevar su rango al de “Instituto”, con todo lo que jurídicamente ello implica;

  2. Iba a comenzar a desarrollar verdaderas actividades de “formación”, y no sólo de “capacitación”.

Ahora bien, ¿qué entendemos por “capacitación” y qué entendemos por “formación”?. Estos conceptos son claramente definidos en la Ordenanza del Instituto de Capacitación y Formación, aprobada por el Consejo Directivo Central de la UDELAR el 17/06/2014.

La citada ordenanza, en su articulo 2, establece: “Por capacitación en la UdelaR se entiende el conjunto de actividades permanentes, organizadas y sistemáticas, destinadas al desarrollo, perfeccionamiento y actualización de los conocimientos y capacidades necesarias para el desempeño de los funcionarios que contribuya al logro de los objetivos institucionales, a la mejora de la gestión universitaria y de la función pública”.

Y en su artículo 3 expresa: “La formación se entiende en sentido integral e incluye entre sus dimensiones la preparación para incorporarse o reincorporarse a ciclos de enseñanza formal, el respaldo para avanzar en ello y culminarlos, y el estímulo a seguir estudiando durante toda la vida activa, incluso a nivel terciario y universitario”.

En este marco, que se incluyan competencias a nivel de “formación”, implicaba una radical transformación de la ex Unidad de Capacitación. Y en aquel contexto (época del rectorado de Arocena y del Pro Rectorado de Gestión de Ricardo Roca) desde los sindicatos aspirábamos a que la TGU pudiera tener una inserción institucional dentro del novel ICF que se proyectaba crear, ya que con su nueva investidura institucional tendría capacidad jurídica para albergar a la TGU.

La importancia de incluir a la TGU en el ICF radica, entre otras cosas, en que el ICF funciona en el ámbito del Pro Rectorado de Gestión. Por lo tanto existiría una vinculación directa entre la TGU y la gestión de la UDELAR, respetando la especificidad que los sindicatos sostenemos que debe tener la TGU.

Sin embargo nada de ello ocurrió, ya que en el interín hubo un cambio de Rector y el 02/09/2014 asumió como Rector Roberto Markarian, y posteriormente lo haría Gustavo Giachetto como Pro Rector de Gestión. Y, para la discusión del destino de la TGU, estos cambios no implicarían solamente cambios de nombres, si no también de políticas.

La actualidad de la TGU

La política de las nuevas autoridades de la UDELAR fue la de ir desvinculando progresivamente a la TGU de su especificidad, es decir de la vinculación directa con la gestión de la UDELAR y la carrera funcionarial.

Luego de varias negociaciones, en las cuales se dejó sistemáticamente afuera a los sindicatos no docentes, las cuales tuvieron como protagonistas principales a los Pro Rectores de Gestión y de Enseñanza, y a la Facultad de Ciencias Económicas, finalmente el Consejo Directivo Central aprueba el 02/08/16 la transformación de la TGU en una carrera de “Tecnólogo en Gestión Universitaria”.

Una de las novedades de este nuevo plan de “tecnólogo” que se aprueba, en concordancia con la nueva ordenanza de estudios de grado de la UDELAR, es que la carrera se abre al público en general, es decir, deja de ser exclusiva para funcionarios de la UDELAR. En este contexto se propone un perfil de egresados con alcance más amplio y se incorporan nuevas áreas de conocimiento.

Pero la citada resolución del CDC del 02/08/16 que creó la carrera de Tecnólogo en Gestión Universitaria también incluye un punto que expresamente dice: “Solicitar a la Facultad de Ciencias Económicas y de Administración conjuntamente con el Pro Rectorado de Gestión Administrativa la consideración y eventual propuesta en relación con el numeral 2 de las sugerencias realizadas por el citado Pro Rector”

Lo que propone el Pro Rector de Gestión Giachetto es que la TGU sea incorporada como carrera de la Facultad de Ciencias Económicas. Giachetto, en una nota fechada el 28/07/2016 que remite al CDC, explica que hasta la fecha la TGU se viene desarrollando bajo la coordinación de la Cra. Sara Gerpe, con una comisión Académica y Coordinadora, el Pro Rectorado de Enseñanza y el Pro Rectorado de Gestión Administrativa. Giachetto agrega: “No obstante este Pro Rector de Gestión Administrativa entiende que en la medida que el nuevo programa de la citada Tecnicatura, fue aprobado por la Comisión Académica de Grado de la Comisión Sectorial de Enseñanza, el claustro y posteriormente tomado conocimiento por parte del Consejo de la Facultad de Ciencias Económicas y Administración, deberá discutirse el nuevo funcionamiento de la misma. Lo mencionado anteriormente implicaría la revisión de la dependencia y su estructura académica y administrativa. Entendemos que la Facultad de Ciencias Económicas debería ser su ámbito natural”.

Esta propuesta es la que actualmente tiene a estudio la UDELAR, la cual obviamente no coincide con la idea original que impulsó la creación de la TGU y tampoco con las aspiraciones de AFFUR. También estudiantes de la TGU se han mostrado preocupados al respecto.

La incorporación de la TGU a la Facultad de Ciencias Económicas, transformándose así en una carrera más de la oferta universitaria, abre muchas incertidumbres al respecto de varios temas, como por ejemplo:

  • ¿qué pasará con la especificidad que debería tener la TGU con respecto a la capacitación para la gestión en la UDELAR?;

  • ¿que pasará con la vinculación de la TGU con la carrera funcionarial en la UDELAR, teniendo en cuenta además que dicha vinculación actualmente ya es muy débil?; ¿será relevante o no hacer el esfuerzo de estudiar en la TGU para ascender en la carrera administrativa en la UDELAR?;

  • ¿qué pasará con el dictado de cursos en la TGU?, ¿tendrán que compartir cursos los estudiantes de la TGU con el resto de los estudiantes de la Facultad de Ciencias Económicas, generando problemas de masificación?; ¿se perderá la especificidad de los cursos dictados y pensados para funcionarios, al dictarse cursos compartidos con estudiantes de Ciencias Económicas, pensados para estudiantes con realidades y características distintas a la de los funcionarios?

  • ¿Cómo administrará los recursos económicos, que actualmente tiene asignada la TGU, la Facultad de Ciencias Económicas?; ¿quién podrá controlar que no se distribuyan esos rubros con fines distintos?

  • ¿Qué pasará con la representación de las gremiales de AFFUR y UTHC, que fuimos quienes promovimos la TGU, ya que en la nueva estructura propuesta quedan totalmente excluidas?

Como vemos, se abren muchas incertidumbres con los cambios propuestos para la TGU. Veremos cómo continúa este proceso de la TGU que comenzó con determinados objetivos estratégicos en el anterior rectorado, pero que, al cambiar las autoridades de la UDELAR, dichos objetivos fueron desdibujados y alterados.