Historiografías militantes y profesionales sobre movimiento obrero

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Compartimos el artículo de Rodolfo Porrini publicado originalmente en el sitio Hemisferio Izquierdo: Historiografías militantes y profesionales sobre movimiento obrero, clases trabajadoras y trabajadores en el Uruguay
En este artículo presento un panorama histórico y actual de los estudios de “militantes” e historiadores que han enfocado los tres aspectos que indica este título -presentes hasta hoy, con distintos énfasis y enfoques-, y que refieren desde los orígenes hasta 1973.(1) En el epílogo propongo sumariamente algunos puntos de vista y una intención de investigación. Sintetizo una periodización en tres momentos de este campo de estudios: i) los orígenes, de los años 50 al 73; ii) la época de la transición y la posdictadura en los 80s y los 90s; iii) los “tiempos actuales” o modernos.

 1. Orígenes

 Tal vez los primeros que formularon e hicieron historias del movimiento obrero fueron los “historiadores militantes”.(2) Esta especie de historias y este origen, común en el mundo y en América Latina, tiene virtudes y también limitaciones. Conocen de primera mano la materia de la que hablan y escriben, y a la vez están condicionados -¿quiénes no?- por la ideología a la que pertenecen y a veces a la organización política en que actúan o dirigen.(3) En el caso uruguayo, menciono los trabajos pioneros de Francisco R. Pintos (1960), Héctor Rodríguez (1965), Pedro H Alfonso (1971), los “primeros borradores” de Gerardo Gatti (¿1969?) y Wladimir Turiansky (1973).(4)

 Los aportes de cualquiera de ellos son diferentes e importantes y merecerían estudios específicos, de los que carecemos. Dos ejemplos. El libro de Pintos significó un primer acercamiento a una mirada general de dicha historia, abarcando el proceso desde la herencia colonial y el siglo XIX hasta el año 1957. El autor recurrió a la prensa periódica, incluyendo la de izquierda y periódicos sindicales, así como publicaciones estadísticas oficiales (censos agropecuarios). Parcialmente, Pintos realizó citas de estas fuentes documentales. Al mismo tiempo, es posible advertir el empleo de su experiencia (directa o referida) así como el apego a una cronología y jerarquización de acontecimientos ligados a la interpretación partidaria, la del PCU y los comunistas. No en vano fue, según Fernando López, fue “el único oriental que conoció a Lenin”.

 En 1965 se editó un pequeño libro del dirigente sindical (textil) y político Héctor Rodríguez, que cubría sintéticamente la historia del movimiento sindical de cien años: 1865-1965.(5) En el breve prólogo, Rodríguez hizo referencia al papel del movimiento sindical (“fue la primera expresión propia y organizada de la clase obrera en nuestro país”), su lugar en un conjunto más amplio (“es apenas, una parte del movimiento obrero que ha engendrado, además de las organizaciones sindicales, organizaciones políticas, cooperativas, mutualistas, etc.”), su metodología de trabajo (“la revisión de estudios publicados sobre nuestros sindicatos, el contacto con antiguos militantes sindicales y mi experiencia personal como participante” durante 25 años) a la vez que su motivación para escribirlo (que “sea útil a los militantes” “y a los que se interesen en conocer su desarrollo”). Asimismo, expresó la esperanza “de no haber omitido ninguno de los hechos importantes que han contribuido a darle a los sindicatos su fuerza y sus formas actuales”.

 Desde medios académicos, se destaca el pionero esfuerzo del historiador Carlos M. Rama en trabajos que contenían aspectos de la vida sindical y cultural de los trabajadores, en especial de la experiencia de las organizaciones de orientación anarquista durante el primer batllismo, y en los 60 una “historia social del pueblo uruguayo”.(6) A fines de la década apareció el cuadernillo de la Colección “Nuestra Tierra”, El movimiento sindical del Prof. Germán D’Elía.(7) Además de su experiencia sindical en el gremio bancario y su militancia política en el socialismo, tenía formación como historiador. El mismo contenía una ubicación histórica, un análisis con elementos del contexto económico e ideológico en que se fue forjando el movimiento socialista y de los trabajadores en el Uruguay y su desarrollo hasta los sesenta.

 Quizá el trabajo científico más interesante en la época sea el del sociólogo Alfredo Errandonea y Daniel Costábile. Sindicato y sociedad en el Uruguay fue editado en 1969.(8) Desde una perspectiva sociológica, con recursos que también emplea la historia (fuentes periódicas, censos y publicaciones estadísticas, documentación sindical), propuso un análisis interpretativo que relacionaba el tipo de estructura sindical con la económica-productiva, sosteniendo la emergencia, a partir de los años cuarenta, de un “sindicalismo dualista”, con una distinción entre “dirección” en la que predominaban fines “mediatos” y una “base” que apoyaría fines “inmediatos”. Advierten que en los años cuarenta se produjo una constante expansión industrial, naciendo industrias -cuyo personal se nutrió mayormente de la migración interna-, y que se evidenció un cambio de la estructura productiva del país. También se creó y prevaleció un nuevo sindicalismo, “dualista”, aunque subsistían algunos sindicatos de “acción directa”. El sindicalismo predominante estuvo caracterizado por las “preocupaciones unitarias, las luchas de tendencias políticas que se disputan las direcciones” y el incremento en éstas de la influencia del Partido Comunista.

 Todos estos autores, además de ser varones, coinciden en sus mayoritarias pertenencias o adscripciones ideológicas a las izquierdas, lo que se puede señalar también como una de las características de este primer tramo de la historiografía en la temática. Este tramo concluye con el golpe civil-militar de 1973.

 2. Trayectorias. La profesionalización, desde la transición y la posdictadura.

A partir de los años ochenta, se comienza a vislumbrar un nuevo interés por la temática de la clase obrera y los sectores populares, en las ciencias sociales y en la historia en particular. En esta, se evidenció por una parte la continuación de algunas características de la producción de los años sesenta, y por otra la emergencia de nuevas modalidades y prácticas de la historia. una mayor especialización de las historias realizadas por personas provenientes del ámbito “militante”, que en algunos casos llegó a una profesionalización de hecho. Por otra parte, se produjo el surgimiento de historias más acotadas, dedicadas a un período y abordando determinados temas, como la historia de un sindicato, la cultura obrera en el novecientos. Asimismo, comenzó una reflexión sobre la práctica historiográfica, metodológica y teórica en este campo de la historia social.

En los años 80 existió un impulso desde diversos “centros privados” de investigación y/o formación o promoción (CLAEH, CIEDUR, IDES, CUI, entre otros).(9) Con la institucionalización democrática y la reinstalación de nuevas autoridades universitarias desde 1985, se produjeron investigaciones desde diversos departamentos de la Facultad de Humanidades y Ciencias, y desde 1991 desde la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación y la Facultad de Ciencias Sociales. También en estos ámbitos se puede observar un predominio de las perspectivas de izquierda, aunque con mayor libertad respecto de opciones partidarias concretas y sus visiones. Y de los efectos de la crisis provocada en los años 60 por la represión del terrorismo de Estado y más adelante la caída del socialismo real en la intelectualidad, los investigadores, así como las ideologías y referencias teóricas que portaban.

Desde las historias de los “militantes”, en los años ochenta se editaron libros de Enrique Rodríguez, Alberto Sendic, José Bottaro, Carlos Bouzas.(10) Distintos sindicatos vieron registrada su actividad, a través de trabajos específicos de diversa calidad o de “memorias” y testimonios de antiguos dirigentes: el bancario, la construcción, el gremio textil y el metalúrgico.(11) En el decenio de 2000 se editaron los libros del anarquista Juan Carlos Mechoso que incluye las luchas obreras en su abordaje de la organización específica Federación Anarquista Uruguaya, FAU,(12) de Wladimir Turiansky, y más recientemente el libro de relatos de la sindicalista textil María Julia Alcoba.(13)

Desde los profesionales, menciono estudios de la vertiente partidaria del “movimiento obrero” y desde la historia política de las izquierdas: los de López D’Alesandro desde los orígenes hasta 1923; el de Caetano, Rilla y Gallardo; los de Hugo Cores sobre los años 50 y 60; y un audiovisual de Virginia Martínez sobre los anarquistas “expropiadores” en el Río de la Plata.(14) En una obra sobre el movimiento obrero en América Latina, apareció en México el artículo de Lucía Sala y Jorge Landinelli sobre el papel jugado por el movimiento obrero en la vida nacional desde el último tercio del siglo XIX hasta fines del decenio de 1970.(15) Por otra parte, destaca la labor de Universindo Rodríguez, al abordar un tramo específico durante el “primer batllismo”, reflexiones sobre la historia social y del trabajo, y en su participación junto al realizador José Pedro Charlo, en una importante serie de documentales históricos del ámbito sindical y del trabajo.(16) La obra novelada de Chagas y Trullen sobre José D’Elía aporta información valiosa, así como un esbozo biográfico sobre el mismo personaje.(17)

Desde el ámbito del CLAEH, Carlos Zubillaga y Jorge Balbis produjeron la Historia del movimiento sindical uruguayo (hasta 1905). Se editó en cuatro tomos, incluyendo el primero una cronología y fuentes, la prensa “obrera y obrerista”, las condiciones de vida y trabajo, y el último, la cuestión ideológica.(18) La obra incorporó temáticas insuficientemente consideradas y aspectos novedosos. Al mismo tiempo, impulsó una renovación metodológica, enfatizando el uso de las fuentes “de abajo” y otras menos usadas. Dichos autores realizaron una importante tarea de recopilación documental que concluyó en el Dossier de documentos sobre el movimiento obrero uruguayo, que abarcaba desde los “orígenes” hasta 1985.(19)

Carlos Zubillaga planteó temas metodológicos y teóricos (el tipo de historia y su denominación, el universo temático, el uso de la historia oral, la “memoria del poder y la memoria popular”). Asimismo, editó el libro Pan y trabajo, así como otros en los cuales aparecían trabajadores y sectores populares (algunos de ellos, inmigrantes) como objeto de estudio.(20) Jorge Balbis realizó un breve artículo sobre la historiografía sindical uruguaya, y otro sobre las relaciones internacionales del sindicalismo uruguayo más reciente.(21) El CLAEH también dedicó, casi totalmente, una de sus publicaciones a dar cuenta de los avances y aportes de la institución en relación a esta temática, así como artículos y entrevistas de interés a historiadores.(22) Otra investigación que diversificó el problema de los orígenes del movimiento sindical al advertir el componente católico, fue la de Carlos Zubillaga y Mario Cayota, Cristianos y cambio social.(23)

Merece destacarse el trabajo de Graciela Sapriza, indagando en diversos aspectos de la vida de la clase trabajadora, enfocando el papel jugado por las mujeres y referentes de la cultura obrera, historias de vida y una “huelga de mujeres” en el Juan Lacaze de 1913.(24) Sapriza ha empleado la historia oral desde una perspectiva de género. Al analizar el paternalismo patronal y el disciplinamiento a través de la escuela y del proceso de trabajo, deja planteadas interrogantes sobre sus efectos en los trabajadores en un período más amplio.(25) También hemos registrado un artículo de Silvia Rodríguez Villamil sobre el trabajo femenino en Montevideo a fines del XIX.(26)

Un caso atípico. Hacia 1985 Yamandú González Sierra inició una importante tarea de investigación sobre la historia obrera uruguaya a partir de un riquísimo caudal heurístico y de fuentes obreras. Tiene una producción rica y variada: reflexión teórica específica; las vías de la formación de organizaciones de trabajadores a fines del XIX; historias de sindicatos; la problemática de la mujer trabajadora; vida y organización de los asalariados rurales, la cultura obrera; una “cronología” sindical (1870 y 1984). Del ámbito militante y sin formación histórica formal, su sostenido esfuerzo de investigación ha amplificado la temática del “movimiento obrero” y utilizado fuentes documentales “de abajo” así como la tradición oral.(27)

3. Tiempos modernos

Aunque es más complejo, podrían señalarse tres corrientes o grupos de trabajos referidos al movimiento obrero, la clase trabajadora, el mundo del trabajo y de los trabajadores. Una es la referida al estudio de la vida cotidiana y las mentalidades. La otra, sobre las condiciones de vida y trabajo, el nivel de vida, salarios y productividad, desde la historia económica y social. Y una más heterogénea que aborda el movimiento obrero y la clase trabajadora, desde miradas tradicionales y nuevas.

i. Los aportes a la historia social de Barrán sobre la sensibilidad y de Milita Alfaro sobre el carnaval, son referentes relevantes para conocer aspectos de la cultura de “de abajo” a fines del siglo XIX y comienzos del XX.(28) Desde un enfoque interesado por la vida cotidiana, se ha editado la obra Escenas de la vida cotidiana.(29)También interesan los estudios sobre el consumo (radio, tv, música) y el turismo.(30) En estas investigaciones aparecen –a veces nítidamente, en otras algo desdibujados- los trabajadores, en un marco de las preocupaciones más amplias de sus autores, en la amplitud de la “vida cotidiana” de una sociedad, la radio como medio de comunicación masivo, el carnaval, la música o el turismo. Estos fenómenos con emisores o productores, mensajes, consumo y apropiación por diferentes clases y sectores de la sociedad.

ii. Por otra parte, desde la historia económica y social, aportan los estudios sobre condiciones de vida, calidad y nivel de vida, salarios, género, educación, productividad y consumo. Los trabajos de Finch, Bértola, Jacob, Beretta, y Bertino recorren la historia económica nacional, de empresas y de sectores clave del país, y los de Rial condiciones de vida.(31) Más específicos sobre el mundo del trabajo y trabajadores son los de Camou y Maubrigades.(32)

iii. En el tercer grupo se hallan trabajos de historia política y social, así como de historia sindical. En la primera, el libro de Leibner sobre comunistas y un inédito de Fernando López sobre las izquierdas.(33) En los últimos años, varios investigadores (de las letras, la sociología, la filosofía) han reconsiderado la importancia temática del anarquismo: en el circuito cultural, la primera huelga general en 1911 y el sindicalismo en el interior, la pedagogía libertaria.(34) Lorena García ha trabajado sobre el sindicalismo católico hacia mediados del XX; Siola y Girona abordaron un sindicato del interior en los años 60 y la historia de COFE, en tanto Agustín Juncal desarrolla una investigación sobre trabajadores y sindicatos rurales desde los ’50.(35) Alvarez y Sosa, trabajan sobre el sindicato de la construcción durante la última dictadura.(36)

Desde otras miradas, quiero destacar algunas investigaciones con otros temas, tiempos y escalas: la de Carlos Zubillaga sobre cultura popular(37); la de Nicolás Duffau sobre una asociación vecinal montevideana(38); mis trabajos sobre la nueva clase trabajadora, izquierdas y “tiempo libre”, la comunidad obrera del Cerro en los ’60, y el intento de comparación con un barrio/comunidad obrera en países de la región.(39)

En particular, destaco la búsqueda de Raúl Zibechi sobre la formación y disolución de la clase obrera en un pueblo del interior a lo largo del siglo XX.(40) Desde una mirada del largo plazo de un siglo, el XX, Zibechi investigó la formación de la conciencia y experiencia de clase obrera en el pueblo del Departamento de Colonia, Juan Lacaze. Estudió los movimientos de vecinos durante las primeras décadas del siglo XX, la prensa local, los movimientos y luchas obreras desde los años cuarenta; las resistencias ante los cambios en la organización del trabajo. Analiza las instituciones sociales, deportivas y culturales –en los años veinte- y el “control de los sectores populares” a través de la escuela, la policía y las iniciativas paternalistas patronales. Atendiendo a la cultura popular, señala “vicios” como el alcoholismo y el juego de apuestas, la práctica de los deportes, y como el control y represión de los “desmanes”, lo que supone “resistencia”. Aborda la cuestión del género y la edad en los movimientos y desbordes sociales lacazinos, en especial en los 60 hasta el golpe de Estado de 1973, y el proceso de disolución de la comunidad obrera.

Epílogo

Aunque haya pocos que estén dispuestos a practicarla y donde sería útil jóvenes energías, creo necesaria una historia social de los trabajadores, de las clases trabajadoras -urbanas, rurales, de capital e “interior”-, de su vida cotidiana, de las relaciones de género, de la etnicidad y racialidad -supone atender las migraciones-, de las situaciones y vínculos intergeneracionales, de las culturas trabajadoras en el trabajo y sus distintos “espacios” incluida la casa, el lugar de residencia y en el “tiempo libre”. Y como no estamos solos en el mundo, precisamos la historia y los efectos de los vínculos trasnfronterizos, transnacionales, internacionales, e internacionalistas que cada tanto reaparecen con vigor.

(1) Tanto en los orígenes como en los tramos posteriores, existen numerosos estudios desde otras disciplinas que mucho aportaron al conocimiento del pasado de los trabajadores, y que por razones de espacio no se incluyen en este panorama sintético, en particular desde la sociología, el derecho laboral, la demografía, la ciencia política, la antropología y la psicología social.

(2) Una de las primeras reflexiones historiográficas fue el breve artículo de Jorge BALBIS, “Una aproximación a la historiografía sindical uruguaya”, en Carlos Zubillaga (compilador), Trabajadores y sindicatos en América Latina. Reflexiones sobre su historia, Montevideo, CLACSO/CLAEH, 1989, pp.169-173; una referencia a la ampliación del campo de historia sindical al “mundo del trabajo”: Carlos ZUBILLAGA, “Renovación historiográfica en el Uruguay de la dictadura y la reinstitucionalización democrática (1973-1995), en Revista de Indias, Vol LVII, Nº210, mayo-agosto 1997, pp.532-533; un estudio más específico, Rodolfo PORRINI, “Una aproximación a la bibliografía e historiografía sobre la clase obrera y el movimiento obrero en el Uruguay” en Rodolfo Porrini (compilador) Historia y memoria del mundo del trabajo, Montevideo, Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, 2004, pp.161-186.

(3) Es aplicable la observación de Eric Hobsbawm de que “la historia de la clase obrera ha sido tradicionalmente una disciplina muy politizada”: “Historia de la clase obrera e ideología”, en El mundo del trabajo, Barcelona, Crítica, p.11.

(4) Pedro H. Alfonso, Sindicalismo y revolución en el Uruguay, San José, Ediciones del Nuevo Mundo, 1971; Wladimir Turiansky, El movimiento obrero uruguayo, Montevideo, Ediciones Pueblos Unidos, 1973; “Primeros borradores de unos apuntes sobre el movimiento obrero uruguayo”, trabajo colectivo atribuido a Gerardo Gatti, y también al Prof. Raúl Cariboni y a Mauricio Gatti.

(5) Héctor RODRÍGUEZ, Nuestros sindicatos (1865-1965), 2ª, Montevideo, Centro de Estudiantes de Derecho, 1966, Biblioteca Sindical Nº1 [1965]. Fue dirigente de la Unión Obrera Textil, luego del Congreso Obrero Textil, militante comunista entre 1935 y 1951, y fundador a mediados de los 60 de los Grupos de Acción Unificadora, y luego del Frente Amplio.

(6) Carlos M. RAMA, “Batlle y el movimiento obrero y social” en Batlle, su vida, su obra, Montevideo, Acción, 1956; Obreros y anarquistas, Montevideo, Editores Reunidos, 1969, Enciclopedia Uruguaya Nº 32; “La cuestión social” en Montevideo entre dos siglos, 1890-1914, Cuadernos de “Marcha”, 1969, Historia del movimiento obrero y social latinoamericano contemporáneo, Buenos Aires/Montevideo, Palestra, 1967; Historia social del pueblo uruguayo, Montevideo, Comunidad del Sur, 1972

(7) Germán D’ELÍA, El movimiento sindical, Montevideo, Editorial Nuestra Tierra, 1969, Colección Nuestra Tierra Nº4. En 1984 publicó junto a Armando MIRALDI Historia del movimiento obrero en el Uruguay desde sus orígenes hasta 1930, Montevideo, EBO.

(8) Alfredo ERRANDONEA y Luis COSTÁBILE, Sindicato y sociedad en el Uruguay, Montevideo, FCU, 1969.

(9) Centro Latinoamericano de Economía Humana (CLAEH), Centro Interdisciplinario de Estudios sobre el Desarrollo, Uruguay (CIEDUR), Instituto de Investigación y Desarrollo (IDES), Centro Uruguay Independiente (CUI).

(10) Enrique RODRÍGUEZ, Raíces de la madurez del movimiento obrero, España 1980; Un movimiento obrero maduro, Montevideo, EPU, 1988; Carlos BOUZAS, La generación de Cuesta, Montevideo, 1997; José BOTTARO, 25 años del movimiento sindical uruguayo, Montevideo, Acción Sindical Uruguaya, 1985; Alberto SENDIC, Movimiento obrero y luchas populares en la historia uruguaya, Montevideo, Movimiento de Independientes 26 de Marzo en Uruguay, 1985.

(11) Jorge RODRÍGUEZ LÓPEZ y Claudio TROBO, Construcción: historia de un sindicato, Montevideo, Proyección, 1989; Héctor RUIZ VALENTE, Contribución a la historia de AEBU, Montevideo, 1992; Héctor RODRÍGUEZ, 30 años de militancia sindical, Montevideo, CUI, 1993; Rosario PIETRARROIA, Vida de un metalúrgico. Reportaje a Rosario Pietrarroia, Montevideo, EPU, s.d., e Historia reciente de un sindicato. UNTMRA – PIT-CNT – UIS del Metal, Montevideo, 1995.

(12) Juan Carlos MECHOSO, Acción directa anarquista. Una historia de FAU, Montevideo, Editorial Recortes, 4 tomos, 2002, 2005, 2006, 2011.

(13) Wladimir TURIANSKY, Una historia de vida, Montevideo, Fin de Siglo, 2007; María Julia ALCOBA, Las mujeres ¿dónde estaban?, Montevideo, Editorial Primero de Mayo, 2014.

(14) Fernando LÓPEZ D’Alesandro, Historia de la izquierda uruguaya, Montevideo, 3 tomos: 1, Carlos Alvarez Editor, 1994; 2.(Primera Parte), Ediciones del Nuevo Mundo, 1990; 2. (Segunda Parte), Ediciones del Nuevo Mundo, 1991; 3., Vintén Editor, 1992; Gerardo CAETANO, Javier GALLARDO, José RILLA, La izquierda uruguaya. Tradición, innovación y política, Montevideo, Trilce, 1995; Hugo CORES, La lucha de los gremios solidarios (1947-1952), Montevideo, Editorial Compañero/EBO, 1989, El 68 uruguayo,Montevideo, EBO, 1997, Uruguay hacia la dictadura. 1968-1973, Montevideo, EBO, 1999; Virginia MARTÍNEZ, Ácratas, 2000.

(15) Lucía SALA, Jorge LANDINELLI, “50 años del movimiento obrero uruguayo”, en Pablo GONZÁLEZ CASANOVA (director) Historia del movimiento obrero en América Latina, Tomo IV, México, Siglo XXI Editores, 1984, pp.251-329.

(16) Universindo RODRÍGUEZ DÍAZ, Los Sectores Populares en el Uruguay del Novecientos, Primera Parte, Montevideo, Editorial Compañero, 1989; Segunda Parte, Montevideo, Tae, 1994; Historia social de los trabajadores en Uruguay. Perspectivas metodológicas, Montevideo, FHCE, 2002: con José Pedro CHARLO, los documentales Héctor, el tejedor, 2001; A las cinco en punto, 2005; y la serie de 12 documentales Memorias de Luchas: de Trabajo y de Trabajadores, 2006.

(17) Jorge CHAGAS, Gustavo TRULLEN, José D’Elía. Memorias de la esperanza, dos tomos, Montevideo, Trilce, 1996 y 1998; Universindo RODRÍGUEZ, Silvia VISCONTI, José D’Elía constructor de unidad, forjador de esperanzas, Montevideo, PIT-CNT, 2008.

(18) Carlos ZUBILLAGA y Jorge BALBIS, Historia del movimiento sindical uruguayo, 4 tomos, Montevideo EBO/CLAEH, 1985, 1986, 1988 y 1991.

(19) C. ZUBILLAGA y J. BALBIS, Dossier de documentos sobre el movimiento obrero uruguayo, Montevideo, CLAEH-FESUR, s.d., 11 volúmenes, articulados en torno a cinco grandes capítulos: 1) condiciones de vida y trabajo; 2) confrontaciones estratégicas y tácticas; 3) problemas organizativos; 4) movimiento sindical y sistema político; 5) grandes conflictos.

(20) C. ZUBILLAGA, “Algunos problemas teóricos y metodológicos para el abordaje de la historia sindical uruguaya” en El sindicalismo latinoamericano en los ochenta, Santiago de Chile, Comisión de Movimientos Laborales de CLACSO, 1986, pp.31-38; “Historia oral: la voz de los protagonistas”, en CUADERNOS DEL CLAEH Nº36, Montevideo, 1985/4, pp.71-82; “De la memoria del poder a la memoria popular” en CUADERNOS DEL CLAEH Nº45, Montevideo, 1987/1, pp.23-39; Pan y trabajo, Montevideo, Librería de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, 1996; Las voces del combate, Montevideo, Librería de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, 2000.

(21) J. BALBIS, “Una aproximación a la historiografía sindical uruguaya”, en C.ZUBILLAGA (comp), Trabajadores y sindicatos en América Latina. Reflexiones sobre su historia, op.cit., pp.169-173; “Las relaciones internacionales del movimiento sindical uruguayo”, en CUADERNOS DEL CLAEH, Montevideo, 1993, pp.65-83.

(22) Notas del Claeh Nº53, Montevideo, junio 1988: “El movimiento sindical en Uruguay”, pp.11-26 y 32.

(23) Carlos ZUBILLAGA, Mario CAYOTA, Cristianos y cambio social, 3 tomos, Montevideo, CLAEH, 1982, Serie Investigaciones Nº 26, 27 y 28.

(24) Graciela SAPRIZA, Memorias de rebeldía. Siete historias de vida, Montevideo, Puntosur/Grecmu, 1988; “La memoria sindical desde las mujeres”, en Graciela SAPRIZA, Alma ESPINO, Hilamos una historia. Montevideo, GRECMU, 1989; G. SAPRIZA, Los caminos de una ilusión. 1913 huelga de mujeres en Juan Lacaze, Montevideo, Fin de Siglo, 1993.

(25) La autora retomó el tema en “Apuntes para un estudio del paternalismo industrial. Modelo de vida para la construcción de la familia ‘obrero-burguesa’” en Rodolfo PORRINI (comp.) Historia y memoria del mundo del trabajo, Montevideo, FHCE/CSIC, 2004, pp. 45-64.

(26) Silvia RODRÍGUEZ VILLAMIL, “El trabajo femenino en Montevideo, 1880-1914” en La mujer en el Uruguay. Ayer y hoy, Montevideo, EBO-GRECMU, 1983

(27) Yamandú GONZÁLEZ SIERRA, Memoria histórica: albores del sindicalismo uruguayo (recopilación de artículos), Montevideo, NOTAS, 1988; “La ideología en la constitución de las clases en el Uruguay de fines del S. XIX” en Trabajo y Capital Nº1, noviembre 1989, pp.7-30; Los olvidados de la tierra. Vida, organización y luchas de los sindicatos rurales, Fesur-Ciedur-Nordan Comunidad, 1994; Del hogar a la fábrica ¿deshonra o virtud?, Montevideo, Nordan, 1995; Un sindicato con historia. Unión de Obreros, Empleados y Supervisores de FUNSA, Montevideo, CIEDUR-U.O.E.S.de FUNSA, 3 tomos, 1991, 1991, 1998; “Domingos obreros en los albores del siglo XX”, en José P. Barrán, Gerardo Caetano, Teresa Porzecanski, Historias de la vida privada en Uruguay, tomo 2: El nacimiento de la intimidad 1870-1920, Montevideo, Taurus, 1996, pp. 201-228.

(28) José P. BARRÁN, Historia de la sensibilidad en el Uruguay, Tomos 1 y 2, Montevideo, EBO, 1989 y 1990; Milita Alfaro, Carnaval. Una historia social de Montevideo desde la perspectiva de la fiesta, 1ª Parte y 2ª Parte, Montevideo, Trilce, 1991 y 1998.

(29) Silvia RODRÍGUEZ VILLAMIL, Escenas de la vida cotidiana. La antesala del siglo XX (1890-1910), Montevideo, CLAEH/EBO, 2006; Daniela BOURET, Gustavo REMEDI, Escenas de la vida cotidiana. El nacimiento de la sociedad de masas (1910-1930), Montevideo, CLAEH/EBO, 2009; Yvette TROCHÓN, Escenas de la vida cotidiana. Uruguay 1950-1973. Sombras sobre el país modelo, Montevideo, EBO, 2011.

(30) Mónica MARONNA, y Rosario SÁNCHEZ VILELA “La puesta en relato de lo cotidiano”, en Carmen Rico de Sotelo (coordinadora), Relecturas de Michel de Certeau, México, AUSJAL, 2006, pp.93-126: Marita FORNARO BORDOLLI, “La radiodifusión y el disco: un análisis de la recepción y adquisición de música popular en Uruguay entre 1920 y 1985” en Nasarre. Revista Aragonesa de Musicología XXI, Zaragoza, 2005; Raúl JACOB, Modelo batllista ¿variación sobre un viejo tema?, Montevideo, Proyección, 1988; Nelly DA CUNHA, Montevideo ciudad balnearia (1900-1950). El municipio y el fomento del turismo, Montevideo, Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, 2010; Nelly da CUNHA, Rosana CAMPODÓNICO, Mónica MARONNA, Nicolás DUFFAU, Gabriel BRUERE, Visite Uruguay. Del balneario al país turístico 1930-1955, Montevideo, , 2012.

(31) Henry FINCH, Historia económica del Uruguay contemporáneo. 1870-2000, Montevideo, EBO, 2005, “Redefinición de la utopía en Uruguay: la política de bienestar social posterior a 1940”, en CUADERNOS DEL CLAEH, 2ªep., Nº52, Montevideo, 1989/4, pp.7-20; Raúl JACOB, La valija del tío Hugo, Montevideo, Arpoador, 1995, Mosaico, Montevideo, Arpoador, 2005; Alcides BERETTA, El imperio de la voluntad (1996), Los burgueses inmigrantes (1995, con Ana GARCÍA); Luis BÉRTOLA, La industria manufacturera uruguaya 1913-1961 (1991): Magdalena BERTINO, Tesis de maestría: “Integración y estructura del capital en la industria textil uruguaya 1930-1960” (2004); Juan RIAL, Salud pública y clases subalternas en Montevideo a fines del siglo XIX y comienzos del siglo XX, Montevideo, CIESU, 1983.

(32) María M. CAMOU, “Industrialización y trabajo: un enfoque de la relación salarial desde una empresa textil (1922-1949), Tesis de Maestría, FCS, Udelar, 2001; “La regulación salarial: un enfoque desde los archivos de empresas”, en R.Porrini, Historia y memoria del mundo del trabajo, 2004; Camou y Maubrigades “El desafío de la productividad en la industria ‘tradicional’ uruguaya”, en Camou y Porrini, Trabajo e historia en el Uruguay, 2006; Silvana MAUBRIGADES, “Mujeres en la industria. Un enfoque de género en el mercado de trabajo industrial” Tesis de Maestría, FCS-Udelar, 2002.

(33) Gerardo LEIBNER, Camaradas y compañeros. Una historia política y social de los comunistas del Uruguay, Montevideo, Trilce, 2011; Fernando López D’Alesandro, Historia de la izquierda uruguaya, tomo 4, inédito (1923-1945); Universindo Rodríguez, Silvia Visconti, Jorge Chagas, Gustavo Trullen, El Sindicalismo uruguayo. A 40 años del Congreso de unificación, Montevideo, Taurus, 2006.

(34) Daniel VIDAL, Florencio Sánchez y el anarquismo, Montevideo, Biblioteca Nacional/EBO, 2010; Pascual MUÑOZ, Cultura obrera en el interior de Uruguay (Salto, Paysandú y Rocha, 1928-1925), Montevideo, MEC, 2015; Gerardo GARAY, “La discusión anarquismo-racionalismo en el contexto de la Liga popular para la educación racional de la infancia de Montevideo, 1911-1916”; ponencia en V encuentro internacional de investigadores del anarquismo, CEDINCI, Buenos Aires, 12-13 de junio de 2015.

(35) Lorena GARCÍA, La experiencia de la Juventud Obrera Católica en Uruguay (1944-1960), Montevideo, Avances de Investigación de la FHCE, 2011, La experiencia de la Juventud Obrera Católica Femenina en Uruguay (1944-1960), Montevideo, Obsur, 2010; Lucía SIOLA, Martín GIRONA, SOOFRICA. Los orígenes del Sindicato de Obreros y Obreras del Frigorífico Canelones, Montevideo, Montevideo, PAIE/CSIC, 2015; Agustín JUNCAL, “Memorias a la intemperie: la primera marcha por la tierra en el Uruguay”, en Clepsidra, Año 2, Nº3, marzo 2015, pp.92-109.

(36) Carlos DEMASI (coordinador), Sabrina ALVAREZ, Álvaro SOSA, Construyendo resistencia: el SUNCA durante la dictadura (1973-1985), 3 fascículos, Montevideo, Sunca/FHCE, 2015.

(37) Carlos ZUBILLAGA, Cultura popular en el Uruguay de entresiglos (1870-1910), Montevideo, Linardi & Risso, 2011, ha propuesto un cauce para el estudio de la cultura popular a fines del siglo XIX, sus vínculos con la cultura de elites –“una frontera móvil y permeable”-, indagando los mecanismos de elaboración de una “cultura alternativa”, explorando componentes de esa cultura (género, amor y sexo; religiosidad; sociabilidad) en una sociedad y un tiempo de cambios.

(38) Centró el foco en el lugar de residencia y la vida barrial a través de las actividades de una “Comisión Fomento” del barrio montevideano de Aires Puros entre 1938 y 1955. Encuentra las intersecciones del mundo laboral, donde la política puede ser vista desde lo territorial -un espacio acotado-, y permite, al mismo tiempo, analizar expresiones sociales –la vida cotidiana de dicha comisión- de un heterogéneo conglomerado, en que predominan los trabajadores, pero conviven con otras categorías sociales, y prefiere denominar “sectores populares”: Nicolás DUFFAU SOTO, De urgencias y necesidades. Los sectores populares montevideanos a través de la documentación de una asociación vecinal: el caso de la Comisión Fomento Aires Puros (1938-1955), Montevideo, Ediciones Abrelabios/MEC, 2009.

(39) Mi estudio explora un camino que nace de una preocupación del “campo obrero” y tiende a alejarse del tradicional enfoque “político y organizativo” de la clase obrera. Se nutre de las preocupaciones de otras formas de historia que recogen aspectos que abarcan a los trabajadores –sociabilidad, formas de vida y cultura-, pero, a diferencia de estas, busca conocer la experiencia de clase de estos, sus modalidades colectivas, su participación social y la relación con las izquierdas. Cfr. R. PORRINI, La nueva clase trabajadora uruguaya (1940-1950), Montevideo, Departamento de Publicaciones de la FHCE, 2005; “Experiencia e identidad de la nueva clase obrera uruguaya: la huelga frigorífica (montevideana) de enero de 1943”, en História UNISINOS Nº6, Sao Leopoldo, julio-diciembre 2002, pp.63-96; Izquierda y culturas obreras en el tiempo libre, Montevideo 1920-1950, Tesis de doctorado en UBA, 2012, inédita.

(40) Raúl ZIBECHI, De multitud a clase. Formación y crisis de una comunidad obrera, Juan Lacaze (1905-2005), Montevideo, Ediciones Ideas/Multiversidad Franciscana, 2006.

* Docente e investigador del Departamento de Historia Americana de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, Universidad de la República, Uruguay.