“Las páginas arrancadas aún no han sido devueltas”

Prensa y Propaganda
Conversamos con Carolina Carretero, integrante de Madres y Familiares de Detenidos-Desaparecidos, sobrina de Rosario Carretero, Uruguaya desaparecida en Argentina. Una vez más l@s invitamos a acompañarnos a la 21º Marcha del Silencio bajo la consigna “Ellos en nosotros, contra la impunidad de ayer y de hoy, verdad y justicia”.
En Montevideo estaremos concentrando en Rivera y Jackson a las 19 horas y también habrá concentraciones en diferentes departamentos del interior.
AFFUR convoca a la Marcha con salida gremial desde las 18 horas

 

La consigna de este año la elegimos porque se conmemoran 40 años de la desaparición de Manuel Liberoff. 40 años del asesinato de Héctor Gutiérrez Ruiz, William Whitelaw y Gonzalo Barredo. A su vez se conmemoran 45 años de la desaparición de Abel Adán Ayala Alvez, el primer uruguayo al que le continuó una larga lista. Y se conmemoran 40 años del conocido 2º vuelo que trasladó compañeros desde la Argentina al Uruguay.

En estos más de 40 año de búsqueda, en estos más de 30 años de democracia seguimos con las mismas preguntas que comenzaron nuestras madres iniciadoras: qué, cómo, cuándo, por qué. Son preguntas que todavía no tienen respuestas. Son preguntas que se mantienen inconclusas. En un país donde la impunidad nos envuelve a todos y a todas, donde lamentablemente estos hechos de terrorismo de Estado se presentan hoy en día.

Claro es el ejemplo de lo que sucedió en el laboratorio de Antropología Forense (GIAF) hace unos días, donde amedrentaron a compañeras y compañeros que se encuentran trabajando sobre la temática. Pero esto no es nuevo, esto sucedió antes. Cuando entraron a los batallones, cuando sacaron los restos de Julio Castro y llegaron amenazas, cuando robaron computadoras y diferentes equipos de fiscales, jueces y abogados de la temática.

Es una impunidad que se mantiene, donde las causas judiciales no avanzan, y cuando avanzan lo hacen a pasos muy lentos. Es una impunidad que no nos permite construir una sociedad democrática ni una sociedad igualitaria. Es una impunidad que si se mantiene no podremos seguir avanzando.

Y no es que tengamos ojos en la nuca. Por el contrario. ¿Cómo podemos construir un país democrático si no sabemos qué sucedió en el pasado? Si tenemos páginas que nos fueron arrancadas del libro de la historia y todavía no han sido devueltas. Creo que todos nos debemos una explicación, no sólo los familiares, toda la sociedad.

Es el Estado el que tiene que dar las respuestas y debe hacerse responsable por los crímenes cometidos durante esos años oscuros. Es el Estado el que debe dar el primer paso para trabajar en la construcción de la verdad y la justicia.

Tenemos un Estado que ha hecho muy poco. Tenemos gobiernos que a lo largo de estos años han avanzado pero con mejoras insignificantes. Las causas judiciales no avanzan, si bien hay equipos de investigación a los que apoyamos, no cuentan con suficiente respaldo ni material para poder seguir avanzando.

Tenemos un Estado que a veces nos da la espalda y desconoce los delitos de lesa humanidad. Tenemos unas Fuerzas Armadas que no se han cuestionado en ningún momento lo que hicieron. Si no tienen la autocrítica de lo que hicieron en el pasado, ¿cómo podemos estar seguros de que en el presente no se vuelvan a repetir? ¿Cómo están formando a sus futuros integrantes?

En un período de democracia en el que los derechos de todos y todas deben estar velados, permanecen prácticas que nos remiten a esos oscuros años. Lo sucedido en el GIAF nos recuerda que el terrorismo de Estado y la impunidad se mantienen y que son prácticas amedrentadoras que intentan que demos un paso atrás en esta búsqueda.

No va a ser así. Si bien en el camino nos han dejado muchas madres y muchos compañeros, venimos nuevas generaciones levantando con orgullo las banderas de la verdad, la justicia y el nunca más. Además, en esta lucha, madres y familiares no estamos solos, sino que -por suerte- tenemos a estudiantes, trabajadores y muchos actores que a título individual nos acompañan. Si no fuera por ellos no hubiésemos podido sostener esta lucha durante todos estos años, las fuerzas no nos hubieran dado.

En cada marcha nos damos cuenta de esto. Por suerte cada vez son más cuadras y cuadras de gente que nos apoya a pesar de que hayamos obtenido pocas respuestas. De gente que está convencida de que es fundamental que no haya más impunidad y que haya verdad y justicia. Que está convencida que todos somos familiares en esta búsqueda. No sólo los 20 de mayo, sino todos los días que tenemos que trabajar para construirlo.