NO A LA REFORMA, el miedo no es la forma.

Comunicación y Propaganda

Durante las últimas décadas Uruguay y la región viven una pandemia. El crecimiento del crimen y la inseguridad.

La pregunta es: ¿cómo debemos enfrentar esta problemática en nuestro país? Bajo el eslogan “Vivir sin miedo” hay quienes nos proponen que votemos una reforma de la constitución. Pero ciudadanos y ciudadanas de a pie, especialistas en seguridad de derechos, colectivos y organizaciones sociales nos unimos en la ARTICULACIÓN NACIONAL NO A LA REFORMA convencidos de que esta no es la solución sino que por el
contrario, en caso de ser votada va a generar inseguridad.

 

En octubre vos tomas la decisión. No poner la papeleta es votar por más seguridad. Es
evitar una reforma peligrosa que nos deja a todos y a todos más expuestos y con menos
garantías. Esta reforma no es la forma de mejorar la seguridad. Propone un conjunto de
medidas que ya probaron ser ineficientes tanto en Uruguay como en la región. Es más de lo
mismo. En Uruguay hace más de 25 años que se endurecen las penas, se reducen libertades,
se aumenta el presupuesto público y privado de seguridad. Estas políticas fueron
consensuadas en 2010 por un acuerdo entre todos los partidos políticos. Pero la criminalidad
no ha dejado de crecer. Este no es el camino.
Analicemos con la seriedad que nuestra seguridad y nuestra constitución merecen los tres ejes
centrales de la reforma propuesta.
1- Militarizar la seguridad pública a través de una guardia nacional con miles de militares en las
calles.
La formación militar no capacita para trabajar en seguridad pública pues no está
destinada a trabajar con civiles. Muy por el contrario su función es la tutela de la soberanía
nacional y en hipótesis de enfrentamiento armado. Es por ello que la actividad de
militares en seguridad pública nunca es aconsejable. Cuando ello ha ocurrido las
consecuencias han sido nefastas: vulneración de los derechos de todos pero
especialmente de los más pobres.
En efecto, el ejército no es una fuerza destinada ni capacitada para el cuidado de la
seguridad pública interna, ni en Uruguay ni en el mundo.
En brasil entre 2017 y 2018 la intervención sólo en Río de Janeiro provocó un aumento
de 61% en los tiroteos y de 35% en los asesinatos por parte de fuerzas militares. Sólo
en los primeros cuatro meses de 2019 hubo 600 personas asesinadas por parte de las
fuerzas de seguridad.
En México la inseguridad también se descontroló desde 2006 a partir de esta misma medida
que ahora se propone en Uruguay: la militarización de la seguridad interna. Los homicidios
aumentaron un 250%. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos y la propia Corte
sostienen la necesidad de separar claramente las funciones de la policía y los militares en
seguridad pública. Está comprobado que la militarización no es el camino. Es realmente querer
apagar el incendio con nafta. El ejército no debe intervenir en la seguridad interna. Y éstos no
son, como se ha dicho, prejuicios ideológicos: son hechos reales y comprobados en nuestro
país y en muchos otros.
2- Otra de las propuestas es habilitar los allanamientos nocturnos. La inviolabilidad del hogar
data de nuestra primera constitución de 1830. La intimidad y la seguridad son derechos
consagrados.
La dictadura militar ya había intentado habilitar los allanamientos nocturnos, pero el pueblo
uruguayo en 1980 les dijo que No.
Los allanamientos nocturnos son situaciones de extrema violencia para todas las personas.
Pero en especial para las personas más vulnerables del hogar: los niños, niñas y adolescentes.
Implica una situación traumática de alto impacto que les somete a niveles de angustia y de
miedo intolerables. Además hoy en día los efectivos policiales ya pueden entrar a una vivienda
con previa aprobación de un juez, si tienen pruebas de que ahí está
ocurriendo un delito grave.
Pero la principal debilidad de esta medida es que es inútil. ¿Realmente podemos creer que los
allanamientos nocturnos son la solución contra los puntos de venta de droga?
Sencillamente al día siguiente al allanamiento cualquier boca de venta de drogas reabre en otro lugar.
Esta propuesta no da garantías ni a las personas dentro o alrededor del hogar a allanar
ni a los efectivos encargados en los allanamientos. Los sindicatos de la policía se oponen a la
iniciativa por esta falta de garantías.
3- Un tercer eje de la pretendida reforma es el de endurecer las penas: crear la prisión perpetua
y eliminar beneficios liberatorios por buena conducta o estudio. Está demostrado en Uruguay y
en la región que endurecer las penas no disminuye los delitos.
Debemos mejorar las cárceles. Cárceles pequeñas, vivibles y controlables y espacios
comunitarios. Posibilidades reales de trabajos y estudios para la reinserción social. Trabajar
más y mejor para aumentar las oportunidades de rehabilitación y reinserción social de su
población. Endurecer las penas, someter a las personas a años de reclusión profundiza los
daños, aumenta la desesperanza y somete a las personas a espirales de violencia y exclusión
porque la violencia genera más violencia. Las cárceles deben dejar de ser instrumentos de
sufrimiento y fábricas de delincuentes. Debemos bajar los índices de reincidencia. Necesitamos
que las personas que cometieron delitos tengan oportunidades reales de reintegrarse a la
sociedad. Hoy la mitad de las personas que duermen en la calle son ex presos. La inseguridad
creció en uruguay y ese problema lo sufrimos todos. Pero las medidas que plantea esta
reforma generan más violencia y más miedo. Nos van a traer aún más inseguridad. Esta
reforma no es la forma, porque no resuelve nada del fondo de la problemática. Al contrario:
empeora la situación.
Los ejemplos a seguir en políticas de seguridad no son Brasil, México o Chile sino Finlandia o
Suecia, con prisiones modelo con programas de estudio y trabajo que han disminuido el
crimen. Para mejorar la seguridad necesitamos seguir mejorando la inteligencia y la
información policial. Investigar y atacar las rutas de financiamiento del narcotráfico. Debemos
ocuparnos de las víctimas del delito, que este proyecto de reforma ignora. Atacar la
desigualdad y las demás causas del crimen. Debemos generar oportunidades, nuevos sentidos
de ser y estar en una sociedad basada en el respeto de los derechos humanos porque cuando
nos conectamos humanamente con las personas, cuando combatimos nuestra sed de
venganza se van abriendo alternativas, se van generando nuevas oportunidades y de verdad
se inician los procesos de transformación y cambio. Precisamos políticas integrales de
prevención del delito y de egreso del sistema penitenciario. Al miedo le ganamos trabajando
por una sociedad más justa. Un país para vivir seguras y seguros se construye con más y
mejor educación, trabajo, vivienda y oportunidades.
En octubre vos decís.
Podés votar a Abella, Fernández, Lacalle, Manini, Martínez, Mieres, Talvi
o Vega. Pero no agregues la papeleta de la reforma. Ninguno de esos candidatos a presidentes
apoyan ni promueven este proyecto. Queremos vivir mejor. Evitá más crimen, más delincuencia
y más inseguridad. Decile No a esta reforma.

NO A LA REFORMA
el miedo no es la forma