Planteo de AFFUR-UTHC sobre acuerdo salarial para el período 2020-2025

Montevideo, 07 de febrero de 2020

PLANTEO SOBRE ACUERDO SALARIAL PARA EL PERÍODO 2020 – 2025

El 13 de diciembre de 2019 las delegaciones de AFFUR y UTHC, ad referéndum de sus organismos resolutivos, firmaron un preacuerdo con las autoridades universitarias en el cual se recogía la misma plataforma salarial ya acordada con la UDELAR para el quinquenio anterior, más algunos compromisos de avanzar en otras temáticas, aunque sin acordar nada en concreto.

Pero, al final del preacuerdo, se agregó una cláusula, el literal k de dicho documento, la cual no fue finalmente aprobada por los órganos resolutivos de nuestros sindicatos, por lo cual se mandató a las delegaciones sindicales a renegociar la redacción de este punto.

A continuación esbozamos nuestras discrepancias con la redacción que se le dio a la cláusula del literal K.

Si algo debemos tener muy en cuenta en este asunto es el contexto de coyuntura nacional en el cual nos encontramos. Desde el Gobierno electo se ha anunciado que se va a atacar con firmeza el déficit fiscal de las cuentas del Estado. De acuerdo a los anuncios efectuados no se prevé incrementos de impuestos ni tampoco incrementos importantes en la recaudación del Estado, por lo tanto lo único que les queda para poder bajar el déficit es intentar aplicar recortes de gastos (“bajar el costo del Estado”). En resumen intentarán aplicar la tradicional receta neoliberal de rebajar salarios (probablemente por la vía de la desindexación de la inflación) y recortar el gasto social, como por ejemplo en educación.

El anteproyecto de Ley de Urgente Consideración presentado es una muestra clara y contundente de que el gobierno electo pretende aplicar retrocesos en las conquistas del movimiento sindical. O sea… vienen por nuestras conquistas.

En este marco es absolutamente intolerable que desde el Rectorado de la UDELAR también se actúe en el mismo sentido, pretendiendo aplicar recortes a conquistas ya alcanzadas por los trabajadores de la institución. Repasemos brevemente la historia.

En el año 2014, después de un largo y tortuoso proceso de negociación entre AFFUR y UTHC con la UDELAR, el cual duró años y no estuvo exento de conflictos, logramos que la institución aceptara la plena aplicación de la ley de negociación colectiva en el sector público, Nº 18.508, del año 2009. Cinco años después de la promulgación de la ley, durante el rectorado de Arocena, logramos firmar nuestro primer acuerdo salarial en el marco de dicha ley.

UTHC y AFFUR siempre consideraron a este acuerdo como un piso, un inicio, a partir del cual poder seguir avanzando y construyendo, con el objetivo de poder alcanzar la firma de Convenio Colectivo de Trabajo general, como el que tienen otros sindicatos de Uruguay y cómo promueve la CONTUA (Confederación de Trabajadores/as no docentes de las Universidades de las Américas), organización internacional que integran AFFUR y UTHC, y en la cual participan sindicatos de trabajadores no docentes de universidades de una gran cantidad de países de Sudamérica y Centroamérica.

A la luz de este proceso histórico de lucha es que debemos analizar qué pasó con la firma del preacuerdo del 13/12/19.

En resumen, además de reiterar el acuerdo quinquenal anterior y agregar la voluntad de la UDELAR de discutir otros temas, se incluye la siguiente cláusula en el literal K de dicho documento:

“El cumplimiento de las propuestas a) a l) estará condicionado cuando corresponda al logro del incremento presupuestal…

COMENTARIO: hasta aquí no tenemos nada que objetar a esta cláusula porque es obvio que si la UDELAR no recibe los recursos del Estado no puede comprometerse a aumentar los salarios de sus funcionarios.

Pero además se agrega: “… y sujeto a las priorizaciones del Consejo Directivo Central…”

COMENTARIO: Esto no se aceptó por los órganos resolutivos de nuestros sindicatos porque introduce una segunda cláusula condicionante para poder hacer efectivo el acuerdo: además de la condición de que el Gobierno nacional otorgue los incrementos presupuestales necesarios (condición 1) se incluye la sujeción del cumplimiento del acuerdo a una segunda condición, que es la sujeción a las prioridades (que se definirán a posteriori) que establezca el Consejo Directivo Central.

Pongamos un ejemplo para entender el significado de esta segunda condición: podría suceder que el Gobierno Nacional le vote los recursos incrementales a la UDELAR necesarios para poder cumplir con el acuerdo salarial, pero, por la segunda condición establecida en el acuerdo, igualmente el CDC decida priorizar otras necesidades con esos recursos y no atienda los incrementos salariales reclamados.

Alguien podría objetar que este extremo es improbable o exagerado y suponer que esto no es la intención de las autoridades. Sin embargo a esta objeción se le pueden oponer dos observaciones sustanciales: 1) en un acuerdo de negociación colectiva lo importante es lo que queda escrito, más allá o más acá de las intenciones verbales que puedan haber expresado las autoridades en su momento, como sabe la sabiduría popular, “las palabras se las lleva el viento”, y bien lo sabemos los trabajadores; y 2) Si realmente no hubiera ninguna intención de las autoridades de desviar, para otros fines, eventuales recursos que pudieran venir, ¿por qué no dejan esto plasmado por escrito? Si ello fuera así no habría ningún problema en corregir la redacción de la cláusula.

Por otra parte nótese la absoluta indefinición al respecto de cuáles podrían ser las priorizaciones del CDC. Se parece mucho a un cheque en blanco que se pretende que le firmemos los trabajadores a la UDELAR. En él simplemente se deja constancia que el CDC establecerá las prioridades, a posteriori, que entienda pertinente.

La pregunta que nos queda entonces es: ¿qué valor tiene el preacuerdo firmado? Y la respuesta es obvia: absolutamente ninguno, porque la UDELAR firma algo que queda sujeto a las prioridades que posteriormente establezca, unilateralmente, la propia UDELAR.

Cuando comenzamos a diseñar la estrategia de negociación colectiva en materia salarial, por el año 2010, lo que buscábamos era lograr que la UDELAR estableciera la definición, de principios, de que un trabajador debe ganar un mínimo de Media Canasta Familiar, lo que en valores estándares fijamos en 10 BPC (base de prestaciones y contribuciones). Esto es una definición de corte ideológico que negociamos con la UDELAR, ya que si la institución no está de acuerdo con la sobreexplotación de sus trabajadores, debe bregar por pagarles un mínimo razonable, más allá de que luego, por políticas restrictivas del Gobierno Nacional, no lo pueda cumplir.

Por lo tanto, aún en el plano de la discusión simbólica, no es razonable que la UDELAR establezca que pagar 10 BPC a sus trabajadores queda supeditado, aunque consiga los recursos, a otro tipo de prioridades, porque ahí ya sería la UDEALR la que decide la política de sobreexplotar a sus trabajadores. Y esto es inaceptable para nuestros sindicatos.

Cuando este mismo asunto se discutió, en el año 2014, en la negociación colectiva entre AFFUR y UTHC con la UDELAR, se alcanzó el siguiente acuerdo firmado el 20 de noviembre de 2014:

“III: En caso de no obtenerse en el próximo presupuesto la satisfacción de la demanda salarial de AFFUR/UTHC, la Universidad de la República procurará que ello se logre en las siguientes rendiciones de cuentas del periodo, a cuyos efectos la Mesa de Negociación Colectiva Bipartita propenderá a la incorporación de los textos correspondientes en los proyectos respectivos”.

Es claro que esta cláusula, firmada en el año 2014, es la que debe sustituir a la fijada en el literal k del preacuerdo de 2019.

Otra infeliz redacción que figura en ese literal k es la siguiente: “Para su elaboración e implementación el CDC creará ámbitos de trabajo específicos. Cuando corresponda, se tomarán los insumos resultantes de la negociación colectiva”.

COMENTARIO: El CDC puede crear todos los ámbitos de trabajo que crea necesarios, en los cuales podrán participar o no representantes sindicales, de acuerdo a la táctica y estrategia que definan las orgánicas de UTHC y AFFUR. Pero lo que nuestros sindicatos no confunden es la discusión en ámbitos bipartitos con la participación en comisiones asesoras de cogobierno universitario.

Nuestros sindicatos no mendigan nuestro derecho a discutir los asuntos de nuestro interés en ámbitos bipartitos, ya que nos ampara la normativa jurídica nacional. Por lo tanto lo que vamos a plantear es que se plasme en el acuerdo la total voluntad de la UDELAR de cumplir cabalmente con lo establecido en la ley de negociación colectiva 18.508.

AFFUR – UTHC