Presupuesto Nacional 2016 – 2020 / Análisis y Propuestas

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PRESUPUESTO NACIONAL 2016 – 2020 ( Análisis y Propuestas )

Mesa Representativa PIT CNT
Inst. CUESTA DUARTE

 

Estado y estructura económica.

El presupuesto es una herramienta central en la definición de las políticas públicas, siendo siempre de mucha importancia para nuestro movimiento sindical. Desde sus inicios el Instituto Cuesta Duarte ha dedicado una parte sustantiva de su trabajo al análisis y propuestas alternativas sobre la dotación presupuestal.

Es de aclarar que el rol del Estado en el proceso socio económico no se agota en la elaboración presupuestal aunque sea un eje central de las definiciones de política pública.

El Estado produce bienes y servicios a través de las empresas públicas. Dicha producción, a veces realizada en condiciones monopólicas, en competencia otras, pone a disposición de los ciudadanos ciertos bienes y servicios. En general, esta producción está asociada a aspectos de infraestructura y energía, temas de transporte, sector financiero o provisión de bienes y servicios sociales. Juegan un rol muy importante como motor del desarrollo, tanto en lo que se refiere a los costos de producción de las empresas, a subsidios para ciertos sectores de la producción, a la generación de demanda interna y por ende de empleo y finalmente en la accesibilidad y universalidad de los servicios sociales así como en la carga económica que estos servicios representan para los usuarios.

Las empresas públicas en los años 90 tuvieron una primera etapa de privatización de sus servicios; fracasada ésta primó la lógica de reducción de su aparato tanto en lo que se refiere al personal ocupado como sus inversiones e impacto sobre la economía. En los últimos 10 años se ha recuperado parte de su dinamismo con inversiones de alto impacto sobre la producción y la calidad de los servicios.

En segundo lugar, el Estado participa de los procesos socioeconómicos a través de la regulación de actividades socioeconómicas, con el objetivo de mejorar la asignación de recursos que hace el mercado, orientar dichas actividades hacia objetivos globales y no particulares y limitar el poder económico de los mercados. La regulación de una actividad produce el efecto de alterar los resultados que existirían sin dicha regulación, orientándola hacia los objetivos estratégicos del Estado. El seguro nacional de salud, los subsidios a la construcción de viviendas, o los mecanismos diferenciales de la ley de promoción de inversiones son ejemplos en este sentido.

El Estado participa en la economía a través de políticas activas cuyo objetivo es orientar la asignación de recursos en el proceso productivo mismo, de manera de alterar los problemas derivados de la rentabilidad empresarial pura y dura, que en general, al estar orientada por la ganancia individual, no toma en consideración aspectos integrales del proceso socio económico. Las políticas activas de empleo dirigidas a sectores de mayor dificultad de inserción laboral en general y la última ley de empleo juvenil son ejemplo de estas orientaciones, aunque en el caso de la ley de empleo juvenil, la reglamentación redujo notablemente el poder de dicha política activa que estaba expresado en la ley.

El Estado es entonces un eje central en los resultados de la economía. Incide en el proceso productivo e incide igualmente en el proceso distributivo y por ende la defensa del estado como motor del desarrollo es un eje central de la propuesta sindical.

Veamos ahora el objeto de este documento que es el presupuesto de gastos e ingresos.

El presupuesto es una síntesis de estas intervenciones, ya que en buena parte las anteriores están vinculadas a la decisión presupuestal. Sea porque los aportes económicos de las empresas públicas contribuyen al financiamiento del Estado (recordemos que los ingresos derivados de la exportación de la empresa estatal de cobre son una parte sustantiva del presupuesto de Chile); sea porque en contrario dichas empresas requieren de los recursos presupuestales para su financiamiento, para sus inversiones, sea por los subsidios que contribuyen a la accesibilidad de dicha producción; sea porque las regulaciones requieren dotación presupuestal por ejemplo de cuerpos inspectivos; sea que las políticas activas suponen subsidios que deben materializarse en la dotación del presupuesto.

Es por eso que el análisis presupuestal debe mirarse con una visión estratégica de proyecto de país y formar parte de un proceso de planificación de la economía que incluya un eje central en los salarios públicos y que no se agote allí e incluya los gastos sociales y de infraestructura, las inversiones públicas, los subsidios, entre otros elementos. Al mismo tiempo es clave como se obtienen los recursos para dichos gastos.

Es aquí donde están las principales diferencias en la concepción del Estado en la visión sindical del desarrollo y la transformación productiva con justicia social y la visión neoliberal del estado que primó desde los años 80 y se consolidó y profundizó en los 90 a partir de la visión homogénea desde los centros mundiales de poder conocida como el consenso de Washington. La dictadura avanzó en ese proceso sobre todo en el terreno financiero y de precios y en los años 90 se extendió al terreno comercial, laboral y del Estado, aunque éste último mediatizado por un plebiscito que impidió la privatización de parte de las empresas públicas.

De un lado,  un Estado que asume el desarrollo con una concepción estratégica y con la herramienta de la planificación como eje central de trabajo. Del otro, un Estado que se asume subsidiario del mercado y actúa solo para superar sus fallas, dejando la planificación estratégica en manos del mercado, es decir en manos de las grandes corporaciones oligopólicas nacionales y transnacionales.

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