Universidad y “chambones”

Daniel Olivera

Daniel Olivera

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No es algo nuevo que en una institución plural y diversa como la Universidad de la República convivan distintas visiones sobre diversos temas, en especial el papel de la propia Universidad en la sociedad.

El pasado 23 de marzo en oportunidad de la inauguración del nuevo local del Instituto Superior de Educación Física ISEF en Malvín Norte, el Rector Dr. Roberto Markarián hiciera referencia a diversos temas de la realidad de la educación superior en el país.

Por un lado destacamos el reconocimiento de algo sobre lo que hemos machacado largamente en diversos ámbitos universitarios, el crecimiento de la planta física en todo el país y la realización de múltiples obras para ampliar la superficie edilicia de la Universidad, lo que no ha ido aparejado con un crecimiento en la cantidad de funcionarios en todas las áreas principalmente vigilancia y limpieza.

Decía el Rector: «en medio de los logros hay que ver las dificultades: Aunque les parezca mentira, una dificultad que trae aparejado construir tanto es que no tenemos funcionarios para limpiar, administrar y tener bien los edificios», señaló.

Pero en un artículo en La Diaria del 24 de marzo se amplían los dichos del Rector ya a una concepción de Universidad con la cual discrepamos radicalmente:

Chambonadas

El rector de la Udelar, Roberto Markarian, se refirió al nuevo impulso dado por las autoridades a la creación de una Universidad de Educación. “El propósito de hacer universitaria la formación de los profesionales de la educación es un gran esfuerzo que corresponde encarar y hacerlo bien. Lo que no se puede es hacerlo mal. Si lo hacemos mal es peor que si no lo hacemos. Eso es lo que pensamos nosotros”, dijo. El rector señaló que “el esfuerzo de conformar una institución universitaria para la formación de educadores tiene que ser hecho correctamente” y que “está mal declarar universitario a algo porque las circunstancias políticas obligan a hacerlo”. “Estamos en contra de hacerlo así. Lo digo enfáticamente, porque las instituciones universitarias buenas, las nuestras, se hacen con un esfuerzo académico profundo, con formación de gente que sabe, no regalando cargos, no transformando en doctor a alguien que estudió dos meses. Si es doctor, tiene que ser doctor. Tiene que haber hecho estudios sistemáticos del doctorado que sea. Yo también soy doctor pero de una cosa que no importa tanto. El estudio, la sistematicidad del estudio, tiene que exigirse. Empezar a crear cargos, y cargos, y cargos con gente chambona no sirve para nada. Así que la proliferación de instituciones, sean las que sean, es un error, porque si a un mono le dan un fusil, mata. Cuando uno va creando instituciones tiene que tener la capacidad de llenarlas con gente idónea”, expresó. Luego, sobre la Udelar, de la que destacó que es “el principal responsable”, dijo que “no es para hacer barriadas” ni “para formar militantes”; “está hecha para formar el personal superior del país”.

Es esa parte final justamente la que nos recuerda el desmantelamiento del Servicio Central de Extensión y Actividades en el Medio, o lasdel Servicio Central de Extensión y Actividades en el Medio, o las declaraciones en el mismo sentido del Orden Docente refiriéndose a la formación política o de militantes de algunos Docentes.

La Universidad no tiene entre sus fines solamente formar profesionales, mucho menos al “personal superior” solamente, sino para formar una visión crítica de la realidad. Por otro lado y no solamente en la función de Extensión, los universitarios se “embarran” los pies y van a lugares donde otros organismos del Estado están ausentes, la Universidad si hace “barriadas” y nos consta en muchas actividades y Programas como el APEX, inserto en la realidad compleja y diversa del Cerro de Montevideo, o el cerrado Programa en Bella Unión, etc.

Por supuesto que para quienes tenemos una visión de sociedad distinta, superadora del capitalismo y de la explotación del hombre por el hombre el papel de la Universidad Pública es fundamental en ese camino revolucionario y choca con los sectores dominantes que ven en la Educación solamente una formación de mano de obra calificada o profesionales “con el cerebro lavado”.

No se nos escapa asimismo que la propia realidad universitaria no se acerque demasiado a los trabajadores y a ese objetivo de nueva sociedad, es parte del sistema y como tal muchas veces responde al mismo.

Por otro lado esta visión de Universidad nos afecta directamente en la visión que se ha plasmado respecto a la capacitación de los funcionarios no docentes y del Instituto de Capacitación y Formación.

Reivindicamos el consenso plasmado en el artículo 2 de la Ley Orgánica de la Universidad de la República, y por ello discrepamos radicalmente con esa visión meramente profesionalista de la Educación Superior.

“Le incumbe asimismo, a través de todos sus órganos, en sus respectivas competencias, acrecentar, difundir y defender la cultura; impulsar y proteger la investigación científica y las actividades artísticas y contribuir al estudio de los problemas de interés general y propender a su comprensión pública; defender los valores morales y los principios de justicia, libertad, bienestar social, los derechos de la persona humana y la forma democrático-republicana de gobierno.”

Recordamos aquella famosa frase del Che Guevara realizada en 1959:

“…la Universidad debe ser flexible, pintarse de negro, de mulato, de obrero, de campesino, o quedarse sin puertas, y el pueblo la romperá y él pintará la Universidad con los colores que le parezca.”

 

Daniel Olivera

Secretario General

AFFUR

 

Ver fuentes de información:

Nota en Portal UdelaR

Nota en La Diaria 24/03/2017