El Poder Ejecutivo anunció que el próximo 23 de abril remitirá al Parlamento Nacional la Ley de Urgente Consideración. Lo hará en medio de una pandemia y una emergencia sanitaria que provoca gravísimos estragos sociales y económicos. La falta de oportunidad y sensibilidad del Gobierno Nacional es incomprensible. Organizaciones sociales, políticas y sindicales (incluida la propia Intergremial Universitaria) advirtieron en los primeros meses del año sobre la inconveniencia de la presentación de este tipo de ley denominada “ómnibus” por la cantidad de artículos que tiene, ya que los plazos estipulados y la diversidad de temáticas impediría un real análisis y debate sobre las diversas y variadas áreas que tratan en su articulado.
Antes de la aparición del Covid-19 en el mundo se señalaba (y lo señalamos desde AFFUR) que en Uruguay la urgencia era otra: educación, vivienda y salud. Actualmente sería ilógico quitar el foco de la atención y de los esfuerzos a dar respuesta a esta emergencia sanitaria, que provoca un notorio riesgo a la pérdida de vidas; que genera una crisis económica golpeando principalmente a la población más vulnerable y sin espaldas para enfrentar el desempleo, los ajustes de tarifas y el aumento de precios de los productos de la canasta básica. Esa es la urgencia.
LUC con elementos antidemocráticos
Las leyes de urgente consideración fueron introducidas con la Reforma de la Constitución del año 1967 y tienen la particularidad de ser tratados en determinado tiempo y en caso de no existir acuerdo y no ser expresamente votada, pasado ese plazo, automáticamente se convierte en ley.
En esta coyuntura de aislamiento social se hará aún más difícil para la sociedad civil participar del debate público para hacer oír su voz ante propuestas tan amplia que van desde afectar las libertades públicas, afectar empresas públicas y la autonomía universitaria, el derecho a la información y hasta proponer importantes cambios en el sistema educativo, Se trata de un paquete de cambios e innovaciones a la legislación, que mayormente atentan contra los derechos sociales ya adquiridos, que comenzó con un anteproyecto que incluyó 457 artículos y que llegará al Parlamento con 502 artículos.
Estamos próximo a un 1° de Mayo muy especial, donde principalmente miles y miles de uruguayos y uruguayas la están pasando mal. Muestra de ello es la solidaridad de numerosos trabajadores/as que dedican su tiempo, y arriesgan su propia salud, para organizar ollas populares y merenderos que se extienden a lo largo y ancho de todo el país. Hoy la urgencia está asegurar un plato de comida a quien no lo tiene, en apoyar y contener a quien está padeciendo las consecuencias de la falta de trabajo y el aislamiento. La urgencia no está en aprobar leyes para tener carta blanca a la represión de la gente (para muestra podemos mencionar lo ocurrido en una olla popular en Malvín Norte) ni para desmantelar el Estado, que en estos momentos es cuando más se lo necesita, fuerte y activo.
Urgente es la solidaridad y la vida.

















