Udelar vota con rebajas el pedido presupuestal

24 de julio de 2020

El Consejo Directivo Central del pasado jueves 23 de julio aprobó una solicitud de incremento presupuestal de $ 8.094.155.198 pesos, lo que representa un incremento del entorno del 47% del presupuesto actual.
Lo primero que nos llama la atención es que la institución resolvió hacer una solicitud presupuestal muy inferior a la que realizó en el quinquenio pasado, que fue del entorno del 85,4% (lo que a precios actuales serían unos 14.620.000.000 pesos), a pesar de que Rector había expresado, a los gremios universitarios pero también a la comisión de diseño presupuestal que elaboró el pedido, que no se iba a pedir menos que lo que se pidió en el quinquenio pasado.

Entre las dos alternativas que se presentaron al CDC del 23/07/20, que fueron pedir un incremento del 77%, o uno del 47%, la FEUU, UTHC y AFFUR planteamos la necesidad de aprobar la del 77%, pero finalmente una mayoría abrumadora del CDC votó a favor del incremento del 47%
La justificación esgrimida por la mayoría del CDC para votar ese monto fue que no se quería hacer un pedido de incremento que superara la cifra del 6% del PBI para la educación pública, más el 1% del PBI para Investigación y Desarrollo. Argumentaron que pedir más del 6+1 iba a ser contraproducente para la institución en el marco de la situación de emergencia sanitaria y crisis económica.
Tampoco se atendió el reclamo de AFFUR de cumplir con lo aprobado por el propio CDC el martes 21 de julio en materia salarial. El CDC había aprobado el siguiente texto: “Se promueve entonces una mejora del salario real de los trabajadores universitarios al final del quinquenio que contemple un salario de ingreso de diez BPC para funcionarios en el escalafón de servicios generales, con 40 horas semanales de dedicación. Esto implica además el ajustar el resto de los salarios de modo de mantener lo establecido en la actual escala salarial. Se propone también alcanzar el 100% del salario vacacional para el conjunto de los trabajadores, derecho que en parte se ha podido recuperar con grandes esfuerzos de racionalización interna de la institución de los últimos años”. (Incluido en el documento: “Propuesta de la Universidad de la República para el período presupuestal 2020 – 2024”)
El problema es que para cumplir con lo anterior se necesitaba solicitar un monto de $ 6.130.584.707 pesos, y el monto que finalmente aprobó el CDC asciende a $3.763.801.126 pesos. Los montos refieren a la financiación del aumento salarial y alcanzar el 100% del salario vacacional. La primera cifra, que financia todo, implicaba un crecimiento de la masa salarial total del entorno del 42%, pero la que finalmente se aprobó implicaría un incremento del entorno del 26%.
Es importante aclarar que, en términos estrictos, con el monto finalmente solicitado igualmente podría cumplirse la meta de alcanzar las 10 BPC en los salarios de ingreso al final del quinquenio, pero para que ello fuera posible debería priorizarse esta meta por encima de la meta de “ajustar el resto de los salarios de modo de mantener lo establecido en la actual escala salarial”. O sea que para cumplir con la meta de las 10 BPC debería “achatarse” la escala (o sea disminuir la diferencia de salario que existe actualmente entre el grado de ingreso y el grado superior de la escala).
Otra alternativa para alcanzar el objetivo de las 10 BPC sin “achatar” la escala sería destinar todos los fondos aprobados para creaciones de cargos al cumplimiento de las metas salariales. O sea definir priorizar el salario por encima de las creaciones de cargos.
Y finalmente otra alternativa para lograr las 10 BPC, mantener la escala actual, y no perder el dinero destinados a creaciones de cargos no docentes, sería modificar la actual relación de 60/40 entre las masas salariales docente y no docente, priorizando la escala salarial no docente por encima de la escala docente. Y si no se quisiera perjudicar a la escala salarial docente, habría que redistribuir rubros destinados a programas académicos, priorizando la escala docente…
Como claramente vemos la consecuencia de este pedido restrictivo que votó la UDELAR es que nos embarca en la calesita interminable de las priorizaciones…

¿Por qué llegamos a esta situación?

Lo que hoy está sucediendo era fácilmente previsible y la UDELAR ya lo había anunciado en el propio texto del pre-acuerdo salarial que la institución quiso imponer en diciembre de 2019. Dicho texto fue premonitorio, de lo que finalmente sucedió, hasta en los más mínimos detalles.
Recordemos que en el literal a) del preacuerdo de diciembre de 2019 se establecía que se iba a solicitar al Gobierno Nacional un incremento presupuestal para poder alcanzar al final del quinquenio un salario de ingreso no docente equivalente a 10 BPC “manteniendo la adecuación de la escala salarial docente y no docente a ese salario de ingreso”.
Pero, en el literal k) del mismo preacuerdo, se establecía que “el cumplimiento de las propuestas a) a i) estará… sujeto a las priorizaciones del Consejo Directivo Central”.
Por lo tanto el texto del pre-acuerdo de diciembre de 2019 es bien claro: la UDELAR nunca se comprometió a CUMPLIR con lo establecido en el punto “a” (o sea a hacer un pedido para alcanzar las 10 BPC y mantener la escala), ya que se reservó el derecho, en el punto “k”, de poder incumplir el punto “a” si así lo establecían las PRIORIZACIONES que posteriormente resolviera el CDC. ¡Y fue exactamente lo que hicieron!
En pocas palabras: el punto “k” era es una suerte de comodín que validaba que la UDELAR pudiera incumplir cualquier otro punto del pre-acuerdo, de acuerdo a lo que priorizara el CDC.
Esto se evidenció cuando el CDC del martes 21 de julio aprobó un documento en el que decía, a texto expreso, que iba a solicitar los montos para alcanzar un salario de ingreso no docente equivalente a 10 BPC y mantener la escala, además de alcanzar el 100% del salario vacacional. Pero 48 horas más tarde, el propio CDC, decidió, en los hechos, dejar sin efecto esa resolución y “priorizar” formular un pedido incremental que no superara el 6+1% del PBI para educación e investigación. Por lo tanto tuvo que recortar su pedido y priorizar otras cosas, realizando una distribución proporcional entre todas las líneas programáticas, incluida la salarial.
No podemos acusar a la UDELAR de incumplir lo que firmó en diciembre de 2019. En realidad la institución cumplió punto por punto lo que firmó en el pre-acuerdo salarial de diciembre de 2019. El CDC aprobó las 10 BPC y la escala el martes 21 de julio (cumpliendo con el punto “a” del pre-acuerdo) y 48 horas después, el jueves 23 de julio, decidió priorizar otras cosas (cumpliendo con el punto “k” del pre-acuerdo).
El Plenario Federal de AFFUR nunca aprobó la redacción del punto k) de ese pre-acuerdo salarial de diciembre, y por lo tanto tenemos las manos libres para actuar al respecto. Los hechos demostraron que aprobarlo hubiera significado que los sindicatos no docentes quedáramos avalando la forma de actuar del CDC.
AFFUR nunca avaló dejar el acuerdo sujeto a las priorizaciones del CDC, y eso es lo que hoy nos permite denunciar la actitud restrictiva que asumió finalmente el CDC el 23 de julio, contradiciendo lo que votó el 21 de julio.

En suma:

En definitiva, el CDC, lejos de solicitar lo estrictamente necesario para que la UDELAR desarrolle todo su potencial y recupere 10 años de postergación presupuestal, se pliega en cierta manera a la política de recorte establecida por el Gobierno Nacional, pide mucho menos incremento que el quinquenio pasado en aras de falsos consensos internos y buscar supuestos apoyos externos principalmente en la opinión pública, desconociendo no solamente el planteo de trabajadores y estudiantes, sino haciendo una valoración equivocada respecto al contexto político, económico y social del país.
Desde nuestro punto de vista se equivocan las prioridades que aprobó la mayoría del CDC. No compartimos que las mismas sean “evaluación institucional”, o “plan de obras”, en el actual contexto que vivimos.
No creemos que el actual proyecto presupuestal sirva tampoco para ganar opinión pública. No lo compartimos porque nos parece que las prioridades en épocas de crisis deben estar centradas en el acceso equitativo a la Educación Superior, a las políticas sociales (incluyendo las becas estudiantiles), a la atención a la salud (en especial para un Hospital de Clínicas que viene de muchos años de postergaciones), y a la necesidad de mejorar los sumergidos salarios de los trabajadores de la institución, los cuales, de acuerdo al propio informe oficial de la UDELAR, están muy por debajo de lo que pagan otros organismos públicos.
Seguimos convencidos de que nuestras prioridades son justas y posibles, y que no se puede desarrollar la Universidad sobre la base de mantener sumergidos los salarios de los trabajadores/as.
La respuesta, como siempre, estará en la unidad, la solidaridad, y la lucha.

Mesa Ejecutiva de AFFUR